El Gobierno de Giorgia Meloni aprobó un decreto que prohíbe el burka y el niqab en las escuelas italianas por impedir la identificación del rostro durante las actividades escolares; el hiyab, al no cubrir la cara, queda fuera de la medida.
Las infracciones pueden costar hasta 1.000 euros. La norma también fija un límite del 30% de alumnos sin ciudadanía italiana por aula de primer año, salvo excepciones cuando no sea posible reubicarlos.
Meloni sostuvo que las medidas ayudan a la integración y evitan la formación de «clases segregadas», y calificó la prohibición del velo integral como «una cuestión de seguridad».
El decreto convierte en ley una recomendación que Italia ya aplicaba desde 2010 y debe ser ratificado por el Parlamento en 60 días para mantenerse vigente.
La medida se suma a una tendencia europea: Francia prohibió el velo integral en público en 2011, Dinamarca en 2018 y Suiza en 2025, mientras que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea avaló en 2023 que los empleadores públicos puedan prohibir vestimenta religiosa para mantener un entorno «neutral». (Agencias)
