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21 de septiembre: año nuevo andino

Oscar Espinosa García

El gobierno de Evo Morales, mediante Decreto Supremo 0173, estableció en 2009 la celebración del Año Nuevo Andino, Amazónico y del Chaco, a celebrarse cada 21 de junio (solsticio de invierno), declarando ese día como feriado nacional. En este día se congrega una multitud de gente en Tiwanaku frente a la denominada Puerta del Sol, esperando la salida del sol, que se la ve a través del vano de la Puerta. Los presidentes Evo Morales y Luis Arce asistieron todos los años de sus gobiernos. Se dice que en este día comienza un nuevo año, contabilizado dentro de un número a partir de 5.500.

Supuestamente el declarado año nuevo andino es el comienzo de un año más que cumple la cultura aimara, que celebra dentro de las ruinas de la ciudad de Tiwanaku, que fue la capital de un imperio erigido por una cultura diferente. Otra asociación que no está de acuerdo con la historia, es la que se hace de la cultura aimara con la cultura quechua, que se enfrentaron, resultando en la dominación de ésta última sobre la aimara.

Tiwanaku es una cultura que surge en el año 1500 AC en el valle del río Catari cerca del lago Titicaca como una aldea, junto con las culturas Chiripa y Wankarani. En el siglo I de la era cristiana comienza a desarrollarse, hasta convertirse en un estado que domina a las culturas Chiripa y Wankarani. En el Siglo VIII se expande hasta dominar un territorio de más de 600 Km2 del altiplano y los valles, llegando hasta las tierras bajas, el sur del Perú y el norte de Chile y Argentina, con influencia en una extensa zona de la costa y sierra del Perú. Tiwanaku fue una ciudad con imponentes monumentos, que se calcula llegó a albergar hasta 40.000 habitantes. En el río Catari que desemboca en el lago Titicaca, desarrolló una agricultura con excelentes obras hidráulicas. Hacia el año 1172 desaparece, por causas que se desconocen.

A fines del Siglo XII, en el que desaparece la cultura tiwanakota, llegan al Altiplano los aimaras, procedentes de lo que hoy es Tucumán de la República Argentina y Coquimbo de la República de Chile. En el Siglo XV los incas conquistan el Altiplano, después de vencer a los aimaras, a quienes llaman collas. Encuentran a Tiwanaku en ruinas y le ponen ese nombre.

Los incas desarrollan su imperio a partir de Cusco, a donde llegaron como invasores probablemente a fines del Siglo XII. El cronista español Fernando Montesinos en su obra “Memorias antiguas historiales y políticas” concluida en 1644 presentó la lista, recogida de fuente oficial, de jefes de estado incas, donde se incluye a 49 jefes de estado tiwanacotas. Los incas consideraban que su estado era una continuación del estado tiwanacota. Según el escritor peruano Waldemar Espinoza Soriano, a fines del Siglo XII se produjo la emigración de la población de Tiwanaku y sus gobernantes al valle del Cusco. Dice que la causa de la emigración, podría haber sido una sequía o la llegada de los aimaras.

El inca Pachacútec estableció el culto al astro sol. La denominada Puerta del Sol, cuando Tiwanaku era una ciudad boyante, estaba ubicada en la entrada al templo de Kalasasaya, era su puerta. Los funcionarios incas la trasladaron al sitio en el que se encuentra, para que reciba los rayos del sol en su salida el 21 de junio (solsticio de invierno). En el traslado se produjo la quebradura que muestra.

La mal denominada Puerta del Sol no representa al sol, representa a un jefe de estado de Tiwanaku enmascarado acompañado de su séquito, sosteniendo dos varas de poder. Presenta rodeando a la figura del jefe de estado ideografías, que según Posnansky “servían para fijar los conceptos de un calendario”. “En el calendario ideográfico    la parte central con sus cinco renglones a cada lado de la figura principal y el friso con once representaciones soliformes, significan los doce meses del año solar”. “La figura superior del centro, que domina desde un trono-zócalo escaliforme a las quince figuras de menor jerarquía que se hallan a cada uno de sus lados, representa a un mes con treinta días, o sea septiembre, mes en el cual comenzaba el año en Tiwanaku”.

Como se puede comprobar, el 21 de septiembre el sol sale por un punto en el horizonte, que se puede ver por la entrada al templo de Kalasasaya, donde estaba la Puerta del Sol. Ese día era un día de fiesta para la ciudad de Tiwanaku, pues marcaba el principio del ciclo agrícola. A partir de ese día los tiwanakotas iniciaban el periodo de siembra, tal como se hace ahora en Bolivia.

En el solsticio de invierno (21 de junio) el sol está en su máxima inclinación y es el día que calienta menos y la luz del día tiene la menor duración de todo el año. En mayor medida en el altiplano y en menor medida en los valles, el frío no permite que haya actividad agrícola en los meses de julio y agosto, hasta que llegue la primavera. En cambio, para los andinos bolivianos el 21 de septiembre es un día de fiesta, porque se terminó el frío, la naturaleza comienza su ciclo de florecimiento y en el campo se inicia el ciclo agrícola con el periodo de siembra.

 

Oscar Espinosa García es ingeniero civil.

 

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