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Paz, firmeza y decisión

Severo Cruz Selaez

Con paz, firmeza y decisión superaremos la coyuntura que nos apremia. Reedificaremos la Patria devastada, por propósitos de tinte socialista. Así construiremos un futuro mejor para quienes nos remplazarán, en particular. Con aquellos tres valores, cambiaremos el destino nacional. “Ahora es cuando”, como dice la copla popular.
Paz social, es la base de todo. Nos permitirá dialogar e intercambiar ideas, rectificar errores y reconducirnos. Entendernos de manera civilizada. Construir acuerdos y consensos, por el bien común. Sin aquella no hay tranquilidad para trabajar, producir, exportar y atraer dólares. Con paz social el conjunto vivirá sin miedo y se desenvolverá debidamente en sus actividades. El país avanzará hacia las metas de la competitividad. Por ello se requiere paz social, sinónimo de estabilidad política. Los movimientos sociales, en el pasado reciente, jamás se identificaron con tal objetivo, siempre estuvieron en estado de beligerancia.
Con firmeza se debe mantener el rumbo que la historia nos impuso. Mantener el orden, la justicia y seguridad jurídica. Proteger, en esta circunstancia tan decisiva, a los vulnerables, que son muchos, dispersos en ciudades, en minas y el campo. Que la canasta familiar no se eleve, en perjuicio de quienes tienen poco dinero. Las “caseritas” ya empiezan a murmurar “que todo va a subir”. Dios no lo permita. Que la asistencia social, anunciada por el ejecutivo, cubra las necesidades más elementales de aquellos.
Con decisión se debe cambiar la desastrosa realidad. Asumir las medidas que el país requiere para avanzar. En la perspectiva de alcanzar la transformación que fue truncada durante los últimos veinte años. Superemos, de tal manera, el pasado socialista que nos dejó una Bolivia en ruinas. Pese a que el auge gasífero, significó bonanza económica. Recursos que fueron derrochados.
La situación social es difícil, la cual tiene su origen en el pasado inmediato. En el pasado de la indecisión e ineficacia. Cuando los jerarcas de turno, convivían con las dictaduras. Cuando enviaban toneladas de alimentos a la isla socialista, so pretexto de solidaridad, mientras la población boliviana sufría por carestía. En el pasado de la galopante corrupción y el despilfarro. Donde la cacerola siempre estuvo vacía. Familias bolivianas son golpeadas por escasez de alimentos desde entonces.
Se impone el tiempo del ajuste estructural, conforme las sugerencias de un ente financiero. Hecho que provocó reacciones divergentes, entre políticos, economistas, sindicalistas y otros. El ajuste goza del respaldo ciudadano y no podía faltar el rechazo de algunos sectores. Se levantó, en consecuencia, la subvención al diésel. Es una respuesta al reto del acreedor. Ojalá que el costo de vida no se incremente demasiado por este hecho, en desmedro de quienes no tienen ingresos fijos, de quienes viven al día. De aquellos que si venden comen y si no venden no comen.
En suma: toda medida favorable para el país, merece el respaldo ciudadano.

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