La explotación de la goma, que durante varias décadas convirtió al norte amazónico en uno de los motores de la economía boliviana, constituye ahora la base histórica de una propuesta destinada a fortalecer el turismo en el departamento del Beni, según explicó la abogada especializada en Derecho Ambiental, Yovanka Pardo Salas, durante la exposición del libro “La Ruta de la Goma”.
La obra, escrita por Sergio Iriarte Rodríguez, plantea recuperar la memoria del auge de la siringa, desarrollado entre finales del siglo XIX y principios del XX, y vincularla con la riqueza cultural, natural, histórica y tradicional de las poblaciones benianas que formaron parte de aquella etapa.
Pardo indicó que el libro surge como una iniciativa de carácter cívico-cultural orientada a contribuir al desarrollo de la industria turística del Beni. Para ello, propone un recorrido que parte desde la plaza Murillo, en La Paz, considerada como kilómetro cero, y se extiende hasta Cachuela Esperanza, atravesando las ocho provincias benianas.
La propuesta busca que el visitante no se limite a conocer los antecedentes de la explotación gomera, sino que también pueda aproximarse a las tradiciones, danzas, expresiones culturales, fiestas patronales, pueblos ancestrales y vestigios de las etapas jesuítica, colonial y republicana que permanecen en diferentes puntos del departamento.
Durante el auge de la goma, la siringa adquirió una importancia determinante para la economía del norte amazónico. Su explotación favoreció el crecimiento y la vinculación de poblaciones situadas alrededor de grandes arterias fluviales como los ríos Beni, Madre de Dios, Acre y Madera.
En ese proceso tuvieron relevancia localidades como Riberalta, Guayaramerín y Cachuela Esperanza. Esta última llegó a constituirse en uno de los principales ejes de la explotación y exportación de la goma y experimentó un importante desarrollo durante aquella época.
La exposición también destacó el papel del empresario, Nicolás Suárez Callaú, cuya actividad económica tuvo una fuerte presencia en la región gomera. A partir del capital generado por esa actividad se impulsaron otras iniciativas productivas, entre ellas un ingenio azucarero en la estancia Matucaré, sobre el río Mamoré, además de actividades relacionadas con la producción de suela y sus derivados en la provincia Yacuma.
Este desarrollo económico dejó huellas que, de acuerdo con la propuesta del libro, pueden ser aprovechadas actualmente desde una perspectiva turística. La ruta no se concentra únicamente en grandes construcciones o infraestructura, sino en el patrimonio histórico, las costumbres, el folklore y las características culturales conservadas por las comunidades.
Pardo remarcó que uno de los principales valores de la iniciativa consiste precisamente en mostrar que la historia de la goma puede convertirse en un elemento articulador del turismo regional.
La obra incorpora información sobre poblaciones de las provincias José Ballivián, Cercado, Iténez, Mamoré, Marbán, Moxos, Vaca Díez y Yacuma, resaltando sus celebraciones, tradiciones y particularidades históricas.
Entre los destinos mencionados se encuentran: Reyes, San Borja, Santa Rosa, Rurrenabaque, Trinidad, San Javier, Magdalena, Baures, San Joaquín, San Ramón, Puerto Siles, Loreto, San Andrés, San Ignacio de Moxos, Riberalta, Guayaramerín, Santa Ana del Yacuma y Exaltación.
La presencia de pueblos indígenas y la influencia de las misiones jesuíticas constituyen también parte de los elementos que complementan el potencial turístico identificado en la ruta. Manifestaciones musicales, celebraciones religiosas, tradiciones y relatos transmitidos durante generaciones forman parte del patrimonio que la obra propone poner en valor.
En ese contexto, “La Ruta de la Goma” presenta el antiguo auge gomero no solamente como un período de importancia económica para Bolivia, sino como un patrimonio histórico capaz de generar actualmente nuevas oportunidades para el turismo.
La propuesta apunta a que la memoria de una actividad que impulsó economía, producción y crecimiento en el oriente boliviano pueda convertirse en un instrumento para promocionar las poblaciones amazónicas y ampliar el conocimiento sobre la riqueza histórica, cultural y natural que ofrece el Beni.
La exposición formó parte de las actividades del Club del Libro del Rotary La Paz, en el marco de su centenario de creación.

