La renovación de directores nacionales y comandantes departamentales marcó el inicio de una segunda etapa de cambios en la Policía Boliviana, que apunta a fortalecer la institucionalización, la profesionalización y recuperar el prestigio de la institución, según informó el ministro de Gobierno, Marco Oviedo.
El Gobierno posesionó ayer a nuevas autoridades policiales durante un acto realizado en La Paz, en el que se oficializaron cambios en cargos de alta dirección operativa y administrativa a nivel nacional y departamental.
Durante la posesión, Oviedo explicó que el proceso de transformación de la Policía comenzó hace 10 meses y que esta nueva etapa profundizará tres líneas de trabajo: la institucionalización, la recuperación del prestigio de la institución y una mayor cooperación internacional.
Respecto a la institucionalización, el ministro señaló que las nuevas autoridades fueron seleccionadas a partir de sus méritos académicos, trayectoria y vocación. En esa línea, sostuvo que la designación de los nuevos mandos forma parte de una selección rigurosa destinada a fortalecer la estructura institucional.
El Gobierno también busca recuperar el prestigio de la Policía y reforzar su presencia internacional. Para ello, Oviedo destacó la actuación de la institución durante la crisis de los 53 días y señaló que se trabaja con la OEA en iniciativas de cooperación que permitan mostrar el profesionalismo policial boliviano ante otros países.
NUEVOS COMANDANTES
En La Paz, el Cnl. Ricardo César Terrazas del Pozo asumió como nuevo comandante departamental, luego de desempeñarse en la Felcv paceña, la Policía de Oruro y el Gacip El Alto. La nueva autoridad anunció “cero tolerancia” a la corrupción y señaló que priorizará la prevención del delito.
En Cochabamba asumió el Cnl. Henry Ramiro Ontiveros Gambarte, quien antes de llegar al comando departamental, ejerció como subcomandante e inspector departamental de la Policía en Pando, donde participó en el denominado Plan de Alto Impacto, orientado a fortalecer los operativos y la presencia preventiva.
En Santa Cruz, el Cnl. Edson Omar Fernández Molina asumió el comando después de dirigir la Felcv departamental. Con 30 años de trayectoria y experiencia en inteligencia, investigación y unidades operativas, anunció acciones para reducir la criminalidad, combatir la corrupción y ejecutar operaciones de alto impacto.
En los otros seis departamentos fueron designados: Chuquisaca, Cnl. Martín Tadeo Aruquipa Azurduy; Oruro, Cnl. Miguel Ángel Zambrana Aguilar; Potosí, Cnl. Franklin Villazón; Tarija, Cnl. Heriberto Carlos Valencia Colque; Beni, Cnl. Víctor Hugo Medina Flores; y Pando, Cnl. Juan Mauricio Abel Laguna Saavedra.
DIRECTORES NACIONALES
Los cambios también alcanzaron a las principales direcciones y dependencias de la Policía Boliviana. El Cnl. Juan Carlos Vega Gareca asumió la presidencia del Tribunal Disciplinario Superior; el Cnl. Magíster K. Marcelo César Acuña Mendizábal, la Dirección Nacional de Personal; el Cnl. Martín Gálvez Guzmán, la Dirección Nacional de Inteligencia; Juan Javier Salgueiro Hurtado, la Dirección Nacional de Planeamiento y Operaciones; y el Cnl. Miguel Ángel Moncada, la Dirección Nacional Administrativa.
En las unidades especializadas, el Cnl. Marcelo Andrés Núñez Rojas quedó al frente de la Dirección General de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn); el Cnl. Celin Salas Medrano, de la Dirección General de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc); el Cnl. Jesús Silva Villafuerte, de la Dirección General de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv); y el Cnl. José María Veizaga, de la Dirección General de Investigación Policial Investigativa.
La renovación se completó con el Cnl. Luis Fernando Aragón Flores como Fiscal General Policial y el Cnl. Gilmar Ramiro Valencia Fernández como director nacional de Comunicación Social y Relaciones Internacionales.
Durante el acto de posesión, Oviedo instruyó al nuevo mando a reforzar la lucha contra la corrupción y preservar la honestidad institucional, con el objetivo de recuperar la credibilidad de la sociedad y garantizar que la Policía cumpla sus funciones conforme al Tribunal, la Constitución Política del Estado y las leyes.
