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La gran constitución

Oscar Espinosa García

II

 

El 7 de junio de 1776 Richard Henry Lee propuso al Congreso la resolución de “que estas colonias unidas están y tienen el derecho de ser libres e independientes”. Virginia instruyó a sus delegados que propongan la total y completa independencia de Gran Bretaña. El Congreso decidió fijar la votación sobre la resolución de Lee para el 1 de julio. En el intermedio se decidió designar un comité para preparar un documento que implemente la resolución. El comité designó a John Adams y Thomas Jefferson para que preparen el documento. John Adams delegó la tarea completamente a Thomas Jefferson.

Jefferson escribió la declaración de independencia en muy poco tiempo, uno o dos días. Mostró el borrador a Adams y Franklin, quienes sugirieron unas pocas y menores revisiones. El comité presentó el documento al Congreso Continental el 28 de junio. Después de debatir y aprobar la resolución de Lee, el Congreso revisó el documento, le hizo varios cambios y suprimió un cuarto del texto. El 4 de julio de 1776 el Congreso aprobó la versión revisada y la Declaración de Independencia, firmada por los representantes de los estados, fue enviada al impresor para su publicación.

La justificación de la Declaración de la Independencia está expresada en la sentencia: “Nosotros sostenemos estas verdades de ser propiamente evidentes; que todos los hombres son creados iguales; que han sido dotados por su Creador con ciertos inalienables derechos; que entre ellos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para asegurar estos derechos, los gobiernos se instituyen entre hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados”.

El 10 de mayo de 1775 fue nombrado George Washington comandante en jefe del ejército continental de los Estados Unidos, para librar la guerra inminente que se iba a producir con Gran Bretaña, que estaba preparándose para recuperar sus colonias. Washington formó un ejército con los ciudadanos del nuevo estado que no tenían experiencia militar. Demostró ser un gran estratega y con las fuertes limitaciones que tenía, pudo formar un ejército para enfrentar al poderoso ejército británico, que además disponía de la fuerza naval más poderosa del mundo. Sabiendo cuándo retirarse y cuándo atacar y con la energía de su mando, pudo debilitar la fuerza militar británica y formar una fuerza capaz de defender la creación de los Estados Unidos. Después de seis años, Washington al mando de un ejército franco americano y la participación de la flota francesa, el 17 de octubre de 1781 obligó al comandante británico Lord Cornwallis a pedir la rendición, que se produjo dos días después. Las negociaciones para terminar la guerra tomaron cinco meses. Finalmente en el tratado que se firmó en París en septiembre de 1783, Gran Bretaña renunció a sus colonias en el éste de América del Norte, dando paso a la creación de los Estados Unidos.

Durante la guerra y durante seis años después, la nueva nación estuvo gobernada por el Congreso. No había gobernador o jefe ejecutivo y corte nacional para interpretar la ley. Cada estado tenía un voto. El Congreso tenía poder militar y diplomático, no podía imponer impuestos y regular el comercio. En mayo de 1787, delegados de los estados, con la excepción de Rhode Island, se reunieron en Philadelphia para revisar los Artículos de la Independencia y diseñar un sistema de gobierno. George Washington fue elegido presidente de la convención.

Los padres fundadores querían replicar la República Romana, siguiendo las ideas americanas de libertad individual, gobierno limitado e imperio de la ley. Se estableció tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial y como tenía la República Romana, el poder legislativo estaría compuesto por el senado y la cámara de representantes. El 17 de septiembre de 1787, después de mucho debate, la convención completó la Constitución de los Estados Unidos. El comienzo de la Constitución expresa el fundamento de la creación del nuevo estado: “Nosotros el pueblo de los Estados Unidos, en orden a formar una más perfecta Unión, establecer Justicia, asegurar la Tranquilidad doméstica, proveer para la defensa común, promover el Bienestar general y asegurar las Bendiciones de Libertad para nosotros y para nuestra posteridad, decretamos y establecemos esta Constitución para los Estados Unidos de América”.

El Artículo V prescribía que el Congreso podía proponer Enmiendas a la Constitución, cuando 2/3 de los representantes de ambas cámaras lo consideraba necesario o cuando 2/3 de las Legislaturas de los estados propusieran llamar a una convención para proponer Enmiendas. Las enmiendas serían aprobadas por 3/4 de los representantes en el Congreso y 3/4 de las legislaturas de los estados. Las diez primeras enmiendas fueron ratificadas el 15 de diciembre de 1791 y constituyen lo que se llama “Bill of Rights” (Carta de Derechos). La Enmienda I prescribe “El Congreso no hará ley respecto a establecimiento de religión o prohibiendo su libre ejercicio o restringiendo la libertad de discurso o el de prensa o el derecho de la gente de reunirse pacíficamente y la petición al Gobierno por el resarcimiento de daños”. La Enmienda XI fue ratificada el 15 de junio de 1804 y la última la Enmienda XXVII fue aprobada el 7 de mayo de 1992.

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