No deja de ser alarmante el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) que hace ver que la región latinoamericana, está registrando un notable bajón en la economía, pues en 2026 crecerá solo un 2,2 por ciento. Tal fenómeno contradice los pronósticos de diversos gobiernos. Es más, causa preocupación que nuestro país haya pasado a ocupar uno de los últimos niveles en la escala de países del continente.
Este documento de la CEPAL contiene las perspectivas económicas para la región y un análisis de la productividad, empleo e informalidad. Entre sus datos señala que Bolivia se encuentra en el último lugar del crecimiento económico, con un crecimiento de 0,5% en la presente gestión y para el 2027 llegará a la cifra de 0,8%, los porcentajes más bajos a nivel regional. Además, recordemos que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial habían adelantado que el PIB de Bolivia bajaría en más del 3%.
Por ello el informe de la CEPAL no solo alarma por ese resultado, sino por las perspectivas que se ve para el futuro, pues se afirma que Bolivia tendrá muy lenta recuperación. En efecto, se advierte en el horizonte nubarrones de tempestad, con imprevisibles consecuencias.
La noticia refleja un preocupante bajón de la producción y del trabajo, mientras hace pocos años, el crecimiento tenía tendencia a mantenerse en un nivel aceptable de hasta el 4 por ciento. Ahora se trata de una bajada sistemática. El bajón viene desde los tiempos de los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), tanto del cocalero Evo Morales Ayma como de Luis Arce Catacora, períodos en los que se agotaron las reservas de gas, energético que era exportado a países vecinos en grandes cantidades. Con la paulatina baja en las ventas de gas, el país deja de obtener suficientes divisas. Pero en ese tiempo de bonanza no fueron adoptadas medidas de previsión para encontrar nuevos yacimientos gasíferos. Por ello la situación de la economía nacional va empeorando y se multiplican problemas como la escasez de combustibles y dólares, la devaluación de la moneda nacional, el aumento del desempleo, entre muchos otros.
En consecuencia, el informe de la CEPAL ha dado al gobierno actual un baño de agua helada, al anunciar que el índice de crecimiento económico cayó a niveles ínfimos, debido a que no son vislumbradas soluciones oficiales para sacar al país de tan crítica situación. A más de nueve meses de gestión, la economía nacional no ha parado de descender, dejando sorprendida a la población que no esperaba semejante resultado. Es más, se perfila el retorno de medidas de presión social que será muy difícil de evitar a pesar del estado de excepción.
Al respecto¸ el convenio que firmaron el gobierno y la COB ha dado al gobierno tres meses para resolver los grandes problemas del país, pero hasta ahora el asunto no da muestras de haber sido superado. Inclusive la Central Obrera, ha hecho conocer que si no hay soluciones, volverá a las movilizaciones, que son perjudiciales para la mayoría de la población.
Preocupantes perspectivas en economía
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