La fragilidad de los partidos políticos se trasladó a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), donde las bancadas muestran dificultades para sostener posiciones comunes y una línea política estable. Para los analistas Marcelo Silva y Susana Bejarano, el problema no nació en el Parlamento, sino en la pérdida de institucionalidad de las organizaciones que llevaron a sus representantes a los escaños.
Silva sostuvo que los partidos fueron perdiendo estructura, identidad y vida interna hasta reducirse, en varios casos, a personerías jurídicas utilizadas principalmente para competir en elecciones. Esa debilidad, afirmó, impidió formar liderazgos permanentes y construir proyectos capaces de cohesionar a militantes y legisladores.
“La Asamblea Legislativa es el reflejo de las prácticas partidarias”, señaló en un programa radial.
A su juicio, la presencia de independientes, liderazgos regionales y figuras con posiciones diversas ayuda a explicar las fracturas dentro de las bancadas.
El politólogo también cuestionó al Órgano Electoral y consideró insuficiente la fiscalización sobre el funcionamiento interno de las organizaciones, sus congresos, estatutos y mecanismos de selección de candidatos.
Bejarano, por su parte, coincidió en que el Legislativo expresa una crisis institucional más profunda. Describió su composición como un “Frankenstein”, integrado por sectores con intereses y formas de actuación distintas, sin que esas diferencias respondan necesariamente a grandes confrontaciones ideológicas.
La politóloga advirtió que el peso creciente de liderazgos individuales debilitó aún más la relación entre representantes y partidos. En ese escenario, la fragmentación puede facilitar al gobierno de Rodrigo Paz acuerdos puntuales, pero también dificultar la construcción de mayorías estables.
Ambos analistas coincidieron en que recomponer el sistema político aún exige partidos con organización permanente, identidad, formación de dirigentes y proyectos capaces de sobrevivir a una elección.
Debilidad partidaria fractura la Asamblea
> La falta de estructuras sólidas y proyectos comunes trasladó la crisis interna de las organizaciones políticas a la ALP, donde las bancadas exhiben divisiones y lealtades cambiantes.
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