Un terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el este de Indonesia dejó al menos 50 muertos y numerosos heridos, provocando pánico generalizado y el derrumbe de edificios y viviendas en una región propensa a eventos sísmicos mortales.
Los equipos de rescate aún no pudieron llegar a Nagekeo, la zona más cercana al epicentro, porque las carreteras están bloqueadas por deslizamientos de tierra y las comunicaciones están interrumpidas.
Las autoridades emitieron una alerta de tsunami, que ya fue levantada, pero se registraron al menos 235 réplicas, incluida una de magnitud 6,1. Las autoridades indonesias indicaron que el monitoreo no mostró cambios significativos en el nivel del mar que pudieran indicar un tsunami.
En varias zonas se registraron olas de tsunami de 1,5 metros (3 pies).
La agencia geofísica indonesia, BMKG, registró el primer sismo a las 4:58 de la madrugada de ayer, hora local, a una profundidad de 15 kilómetros (9 millas) en la región de Flores.
Un segundo terremoto de magnitud 6,1 sacudió la costa norte de Sumatra, Indonesia, horas después del sismo inicial, sin que se hayan reportado víctimas hasta el momento.
Los rescatistas encontraron en los alrededores de la ciudad portuaria de Maumere a 20 personas sin vida, seis gravemente heridas y dos atrapadas bajo los escombros, según informó Fathur Rahman, jefe de la agencia de rescate de la ciudad. Ocho de los fallecidos murieron a causa de un deslizamiento de tierra. Maumere es la principal ciudad de la regencia de Sikka, en la isla de Flores, al este del extenso archipiélago indonesio.
Un video publicado en Facebook, cuya autenticidad fue verificada por Reuters en un puerto de Maumere, muestra el derrumbe parcial de un edificio mientras la gente grita y corre por la calle. Otro video muestra una aldea costera cubierta de lodo y escombros tras el paso de una ola de tsunami de 1,61 metros por la aldea de Ngada, en el este de Manggarai.
Los datos preliminares mostraron que 346 viviendas, 87 escuelas y más de una docena de centros de salud resultaron dañados.
Las autoridades indonesias informaron que varios residentes quedaron atrapados en edificios de la zona afectada.
“Nunca había sentido un terremoto tan fuerte”, dijo Yulian Juita Ekalia, profesora universitaria que vive a más de 96 kilómetros del epicentro. “Era como si estuviéramos en un trampolín, daba mucho miedo”.
El epicentro se localizó frente a la costa norte de Flores, a unos 67 kilómetros al noroeste de la ciudad costera de Ende, según informaron las autoridades estadounidenses e indonesias.
Según Fathur, los equipos no habían podido llegar a Nagekeo, la región más cercana al epicentro, y las comunicaciones allí se habían visto afectadas. El acceso por carretera estaba bloqueado por deslizamientos de tierra, y un equipo intentaba llegar a la zona en ferry, agregó.
El jefe de policía de la provincia de Nusa Tenggara Oriental, Rudi Darmoko, sostuvo que el terremoto provocó cortes de electricidad que dificultaron la comunicación entre ciudades y pueblos, lo que complicó las labores de rescate.
“Seguimos recabando informes sobre daños y víctimas, pero hay interrupciones en las comunicaciones”, declaró. Indicó que los deslizamientos de tierra en la regencia de Ende habían cortado la carretera Trans-Flores, una vía de montaña de 435 millas.
Los residentes de la regencia de Nagekeo corrieron inmediatamente hacia terrenos más elevados tras el terremoto.
“De repente empezó a temblar y entré en pánico”, sostuvo Lukas Lotar, empleado de atención al cliente del hospital. “Los pacientes también huyeron del hospital; el temblor fue muy fuerte. Vi que algunas paredes se habían agrietado”.
Yohanes Babo, de 56 años y residente de Nagekeo, contó que se encontraba en un mercado cuando ocurrió el terremoto. “El temblor fue muy fuerte. Por suerte, ya estábamos fuera de casa”, explicó. “La gente estaba en pánico, corriendo de un lado a otro. Por el momento, estamos trasladando… y tratando de llegar a las colinas. Mi familia está a salvo. Nadie resultó herido”.
Unas 2.000 personas fueron llevadas de Nagekeo y se reportaron daños en varias casas, almacenes e instalaciones gubernamentales, según informó la agencia nacional de mitigación de desastres, la BNPB. Las autoridades también reportaron congestión vehicular y cortes de energía que afectaron a algunas zonas de la regencia.
La televisión local mostró imágenes de pacientes trasladados de varios hospitales como medida de precaución tras el terremoto. El personal sanitario instaló centros de tratamiento temporales al aire libre, trasladando camas, soportes para sueros intravenosos y oxígeno a las calles.
La BNPB, que cifró el saldo del terremoto en un muerto y cuatro heridos, señaló que todavía estaba recopilando datos.
Las imágenes emitidas por la televisión indonesia mostraron a cientos de personas en la cercana regencia de Nagekeo trasladando la zona, rodeada por los escombros de los edificios dañados.
Yohanna Embu, residente de Sikka, una regencia en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, sostuvo que varios edificios resultaron dañados por el fuerte temblor y que la gente, presa del pánico, corrió a buscar refugio en zonas más elevadas. “Muchos edificios aquí sufrieron daños… Vi que la sala de espera de la terminal portuaria de Maumere se derrumbó”, detalló.
Indonesia, compuesta por más de 17.000 islas, es propensa a los terremotos y la actividad volcánica debido a su ubicación en el “Anillo de Fuego”, un arco de actividad geofísica en la cuenca del Pacífico.
En 2004, un terremoto de magnitud 9,1 sacudió la costa occidental de Indonesia, provocando un tsunami que causó la muerte de 220.000 personas en la región de Asia-Pacífico. (The Guardian)
