La escasez de combustibles continúa afectando a distintas regiones de Bolivia, con extensas filas en surtidores, reclamos de conductores y dificultades para el abastecimiento de diésel al sector productivo, principalmente en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
En los últimos días, largas hileras de vehículos volvieron a concentrarse en estaciones de servicio del eje central en busca de gasolina, mientras que en algunos surtidores se instalaron conos para advertir a los usuarios sobre la falta de carburante.
La situación también golpea al sector productivo, que atraviesa la cosecha de invierno y advierte sobre posibles pérdidas ante la insuficiente provisión de diésel. En Fernández Alonso, zona norte de Santa Cruz, productores realizaron bloqueos esporádicos en la carretera para exigir una solución, tras denunciar que durante varios días no recibieron los volúmenes requeridos.
La gerente de la Asociación de Surtidores Comercializadores Privados de Hidrocarburos de Santa Cruz (Asosur), Susy Dorado, informó que el departamento necesita aproximadamente 3,5 millones de litros diarios de gasolina y una cantidad similar de diésel, pero aseguró que los volúmenes entregados actualmente no permiten cubrir esa demanda.
El problema se extiende a La Paz y Cochabamba, donde conductores denuncian esperas de hasta tres días para conseguir combustible. Algunos permanecen durante la noche dentro de sus vehículos para conservar su lugar en las filas.
Frente a los cuestionamientos, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, afirmó esta semana que la escasez no se origina en problemas financieros ni en la falta de divisas y atribuyó las dificultades a fallas en la logística de distribución.
Mientras persisten los problemas de abastecimiento, transportistas, productores y usuarios mantienen la incertidumbre sobre la regularización del suministro de gasolina y diésel en el país.
Crisis de combustibles persiste con filas y reclamos en el país
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