La industria tecnológica enfrenta una situación crítica con la memoria DRAM. Según fuentes citadas por DigiTimes, los tres grandes fabricantes —Samsung, SK hynix y Micron— ya han vendido prácticamente toda su capacidad de producción de DRAM para 2027. Esto significa que la memoria que se fabricará el próximo año está comprometida mediante contratos antes incluso de que comience la producción. El fenómeno, bautizado como “RAMageddon”, amenaza con prolongarse hasta 2028 y pone en evidencia la tensión entre la demanda creciente y la limitada capacidad de fabricación.
Una crisis anunciada
El aviso no llega de manera inesperada. A principios de año, el CEO de ADATA ya había advertido que la disponibilidad de DRAM para el mercado de consumo era peligrosamente baja. Los precios comenzaron a subir y, recientemente, se señaló que la escasez de memoria DRAM y NAND podría durar al menos una década. El motivo principal no es solo el auge de la inteligencia artificial, sino también la cautela de los fabricantes, que prefieren vender memoria con años de antelación en lugar de arriesgarse a producir más de lo que el mercado puede absorber.
La inteligencia artificial acapara la producción
Samsung, SK hynix y Micron concentran sus esfuerzos en fabricar memoria HBM (High Bandwidth Memory) para los aceleradores de IA. Este tipo de memoria requiere muchos más recursos que la DRAM convencional: más obleas, procesos de apilado avanzados, interconexiones y encapsulados complejos. En consecuencia, aumentar la producción de HBM no se traduce en un incremento proporcional de la memoria disponible en general. Cuanto más espacio dedican a HBM3E, HBM4 y sus sucesoras, menos margen queda para fabricar DDR5, LPDDR5X y otros productos destinados a ordenadores y dispositivos de consumo.
Según TrendForce, el mercado de DRAM cerrará 2026 con un déficit de oferta de entre el 1% y el 2%. Para 2027, el desequilibrio podría ampliarse, ya que la demanda crecerá más rápido que la producción. La expansión de servidores de IA, las nuevas plataformas de Intel y AMD y la llegada de sistemas de IA agéntica incrementarán tanto el número de servidores como la cantidad de memoria instalada en cada uno. Además, se introducirán nuevos módulos DRAM en formato SOCAMM y configuraciones con más capacidad de HBM por acelerador.
Contratos a largo plazo y precios elevados
Las grandes compañías están firmando acuerdos de suministro a largo plazo, en algunos casos de hasta cinco años, y aceptando precios mucho más altos para asegurarse capacidad. Algunas fuentes describen a clientes prácticamente “suplicando” a los fabricantes que les asignen más memoria. Mientras tanto, los consumidores verán cómo los precios de ordenadores, smartphones y otros dispositivos seguirán aumentando durante 2026 y 2027. La incógnita es si en 2028 la situación comenzará a mejorar o si los precios continuarán al alza.
El papel de la industria china
La industria china ofrece cierto alivio. Fabricantes como CXMT en DRAM y YMTC en NAND están empezando a ganar terreno. Empresas como Acer, ASUS, CORSAIR, HP o Lexar ya utilizan memoria de CXMT, mientras que Lenovo ha integrado SSD con memoria de YMTC en portátiles vendidos fuera de China. Sin embargo, para que estas compañías cambien realmente la balanza a favor del consumo, deberán completar sus expansiones y construir nuevas fábricas.
NAND: un respiro parcial
En cuanto al almacenamiento NAND, todavía habría capacidad para 2027, aunque algunas fuentes esperan que también quede completamente comprometida antes de terminar agosto de este año. Aun así, TrendForce considera que el mercado NAND podría empezar a relajarse en la segunda mitad de 2027 gracias a nuevas fábricas, procesos con más capas y un crecimiento más rápido de la producción. La DRAM, en cambio, seguirá siendo el verdadero cuello de botella. La mejora de producción no llegaría hasta mediados o finales de 2028.
Un futuro incierto
Todo apunta a que 2027 será el peor año de la crisis de la memoria. La combinación de una demanda explosiva impulsada por la inteligencia artificial y la limitada capacidad de producción de DRAM mantiene a la industria en tensión. Mientras los grandes fabricantes aseguran contratos multimillonarios, los consumidores y las empresas más pequeñas deberán enfrentarse a precios cada vez más altos y a una disponibilidad reducida. El RAMageddon no ha hecho más que empezar.
