Transcurrido un mes desde que el Banco Central de Bolivia aplicara el nuevo régimen de tipo de cambio flexible, el economista Fernando Romero advierte que la medida logró transparentar el mercado cambiario, pero aceleró la pérdida de valor de la moneda nacional al registrar una devaluación acumulada del 72% respecto a la histórica tasa fija de 6,86 bolivianos por dólar.
Asimismo, en solo 30 días, la cotización oficial saltó de 9,73 a 11,80 bolivianos, lo que representa una depreciación mensual cercana al 21% que demuestra que la oferta de divisas sigue siendo insuficiente.
Esta escalada del dólar se explica porque el país genera menos divisas de las que requiere debido a la caída en las exportaciones de gas natural, sumado a que, de los 3.659 millones de dólares en Reservas Internacionales, solo 606 millones corresponden a divisas líquidas.
Como consecuencia, el impacto golpea directamente a las empresas importadoras por el alza en sus costos operativos, al Estado por el encarecimiento de la deuda externa y, de forma más crítica, al bolsillo de las familias por el aumento en el precio de alimentos y medicamentos.
Finalmente, el analista señala que para los próximos seis meses se prevé una volatilidad continua, por lo que resulta indispensable aplicar un plan de disciplina fiscal, conseguir financiamiento externo para reconstruir las reservas líquidas e incentivar las exportaciones privadas.
