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¿REALMENTE IMPORTA EL ESPACIO?

Por: M.A. Arq. Cecilia Vania Burgoa Diaz

ceciliaburgoadiaz@gmail.com

 

Con frecuencia pensamos que el diseño de interiores se relaciona únicamente con la decoración, los colores, las tendencias o el mobiliario. Sin embargo, los espacios que habitamos influyen en nuestra vida de una forma mucho más profunda. Pueden afectar cómo descansamos, trabajamos, estudiamos, comemos, nos concentramos, nos relacionamos y cuidamos de nosotros mismos.

A pesar de esta influencia, es poco común escuchar a una persona decir al entrar en un lugar cotidiano: ¡Mira este espacio, qué buena experiencia! La mayoría suele recordar la comida de un restaurante, la atención recibida, los objetos decorativos o la música, pero pocas veces presta atención al ambiente en su conjunto.

En la vida diaria, muchas personas ocupan los espacios porque necesitan hacerlo. Viven en una casa, trabajan en una oficina, estudian en un aula o esperan en una sala sin detenerse a observar cómo se sienten en ese lugar. No suelen pensar en la luz, el ruido, la comodidad, el orden, la distribución o la facilidad para moverse.

Esta actitud cambia al visitar un museo, una exposición o una galería. En estos casos, las personas llegan preparadas para observar. Recorren el lugar con mayor atención, miran sus detalles y entienden que el espacio también forma parte de la experiencia.

Entonces surge una pregunta: Si las personas no siempre perciben de manera consciente los lugares que habitan, ¿por qué el espacio es tan importante?

La respuesta se encuentra en su influencia diaria. Un espacio puede afectar nuestras acciones y emociones, aunque no pensemos en ello. Una cocina ordenada puede facilitar la preparación de alimentos saludables. Un lugar con buena iluminación puede motivar la lectura. Un dormitorio tranquilo puede favorecer el descanso. Un área de trabajo organizada puede ayudar a mantener la concentración.

Esta situación también plantea un dilema. Un espacio puede pasar desapercibido porque está bien diseñado y responde con naturalidad a las necesidades de las personas. Pero también puede ser ignorado porque sus usuarios se han acostumbrado a la incomodidad, al desorden o a una mala organización.

La falta de atención no significa que el espacio no tenga efectos. Aunque una persona no observe de manera consciente el lugar donde se encuentra, ese entorno sigue influyendo en sus movimientos, hábitos y emociones.

El diseño de interiores no consiste solamente en crear ambientes atractivos. Su función es facilitar la vida cotidiana, apoyar hábitos saludables y generar bienestar. El espacio importa porque, incluso cuando no lo miramos, participa de manera constante y silenciosa en nuestra forma de vivir.

 

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