A 217 años de la gesta libertaria del 16 de Julio, en entrevista exclusiva con EL DIARIO el analista, Manuel Morales, sostiene que una de las principales características de la población paceña es su capacidad para afrontar los conflictos políticos y sociales con serenidad. Considera que esa experiencia colectiva quedó nuevamente en evidencia durante los recientes 53 días de bloqueos, aunque ese episodio también dejó lecciones sobre el rol que deben asumir las instituciones encargadas.
Para Morales, el hecho de que La Paz sea la sede de gobierno ha convertido a la ciudad en un espacio que, a lo largo de las décadas, aprendió a convivir con escenarios de alta conflictividad. Golpes militares, movilizaciones sociales, enfrentamientos políticos y protestas forman parte de una memoria colectiva que, según señala, explica la forma en que hoy reaccionan los paceños ante situaciones de tensión.
«La ciudad de La Paz ha vivido asonadas militares, ha vivido revueltas de la misma población, confrontaciones entre la sociedad civil y el Estado, y también entre la misma sociedad civil», recordó.
El analista afirmó que esa experiencia permitió que la ciudadanía desarrolle una actitud serena frente a acontecimientos que en otras circunstancias podrían generar mayor incertidumbre. «Es una población extremadamente madura para enfrentar estas situaciones», sostuvo.
Como ejemplo, mencionó la asonada militar del 26 de junio de 2024, cuando un grupo de militares liderado por el excomandante del Ejército, Juan José Zúñiga, desplegó tropas y vehículos blindados en la Plaza Murillo de La Paz e irrumpió en el antiguo Palacio de Gobierno. Según explicó, la reacción de la población fue priorizar el abastecimiento de productos básicos sin que se produjeran episodios de descontrol.
«La población lo tomó de manera muy madura. No hubo un descontrol ni movilizaciones impulsivas; es una ciudadanía muy estoica», afirmó.
INSTITUCIONES
Morales considera que los recientes 53 días de bloqueos también evidenciaron aspectos que deben ser analizados respecto al funcionamiento de las instituciones responsables de garantizar la seguridad de la población.
El entrevistado afirmó que durante la crisis predominó una actitud de espera antes que una intervención oportuna.
«Parecería que el Gobierno y la mayoría de las instituciones calculan. Esperan el desgaste y que incluso los movilizados resuelvan los problemas, y no así las autoridades», manifestó.
En ese contexto, Morales consideró que el conflicto pudo resolverse antes si se hubiera impulsado un proceso de diálogo desde sus primeras etapas y, posteriormente, aplicado las medidas correspondientes. A su criterio, la falta de una negociación oportuna permitió que la situación se prolongara hasta resolverse prácticamente por agotamiento.
Más allá de la coyuntura reciente, el analista considera que los acontecimientos dejan abierta una reflexión sobre la capacidad institucional para responder con rapidez cuando la población enfrenta escenarios de alta conflictividad.
ALCALDÍA Y GOBERNACIÓN
Dentro de ese análisis, Morales también se refirió a la actuación de las autoridades departamentales y municipales durante los bloqueos.
Sobre la Gobernación de La Paz, consideró que pudo asumir un papel más activo como articuladora entre las provincias y las autoridades nacionales.
«La Gobernación prácticamente no ha cumplido con su deber constitucional. Hubiera sido vital un gobernador mediador, un gobernador que pudiera interpelar y dialogar con las provincias», afirmó.
Respecto a la Alcaldía paceña, señaló que una de las principales tareas durante una coyuntura de desabastecimiento debía ser el control de mercados y precios.
«Se olvidó que existe una Intendencia que debía controlar los precios y los mercados. Se permitió la especulación y la población incluso tuvo que cambiar sus hábitos alimentarios», sostuvo.
Para Morales, esas funciones forman parte de las responsabilidades institucionales que cobran mayor importancia cuando una ciudad enfrenta periodos prolongados de conflicto.
DEUDA PENDIENTE
Morales recordó que la condición de sede de gobierno tiene su origen en la Guerra Federal y destacó el papel que desempeñaron distintos actores históricos en ese proceso, entre ellos el líder indígena Pablo Zárate Willka.
Sin embargo, considera que ese episodio aún no ha recibido el reconocimiento suficiente dentro de la memoria colectiva de los paceños.
«Lastimosamente, hasta el día de hoy no existe ninguna calle, ningún monumento, ninguna plaza ni ningún acto oficial que recuerde a Zárate Willka», afirmó.
Para Morales, esa ausencia refleja una tarea pendiente con la historia regional. «Los paceños todavía tenemos una deuda con nuestra propia historia», concluyó.
