Estados Unidos conmemoró el 250° aniversario de su Independencia (Freedom 250) con una recepción en la residencia Queñua, donde se dieron cita centenares de invitados entre ministros de Estado, parlamentarios, miembros del órgano judicial, autoridades locales, cuerpo diplomático acreditado en el país y otras figuras del quehacer nacional.
Los jardines lucieron una ambientación impecable, donde los colores de la tricolor norteamericana adornaron cada espacio de la casona.
Tras la solemne entonación de los himnos nacionales, los asistentes presenciaron el saludo en video del Secretario de Estado de los EE.UU., Marco Rubio. Seguidamente, el canciller boliviano, Fernando Aramayo, tomó la palabra para felicitar al pueblo estadounidense, destacando los principios compartidos de libertad y vocación democrática. Aramayo resaltó la renovada etapa de diálogo estratégico y respeto mutuo bajo el gobierno del presidente Rodrigo Paz, agradeciendo de manera especial el apoyo de 12 millones de dólares en ayuda humanitaria otorgado por Washington ante la reciente complejidad interna del país, así como los millonarios acuerdos alcanzados en salud y seguridad ciudadana. Asimismo, ratificó el compromiso soberano de normalizar plenamente las relaciones bilaterales mediante el intercambio de embajadores durante la gestión 2026.
El momento cumbre de la velada llegó con la alocución del flamante encargado de Negocios de los Estados Unidos, Erik Martini, quien inició expresando su complacencia al ver la masiva concurrencia de autoridades bolivianas, presencia que no se registraba con tal magnitud desde hacía muchos años. Martini elogió la dignidad y resiliencia del pueblo boliviano y, evocando la figura histórica de Anna Smith Strong —una joven que ayudó anónimamente en la independencia estadounidense—, centró su mensaje en que las grandes transformaciones no solo dependen de los líderes de los libros, sino de las personas comunes que eligen el valor sobre la indiferencia.
En la parte más destacada de su intervención, el diplomático reafirmó el respaldo inquebrantable de Estados Unidos y del secretario Marco Rubio a la institucionalidad democrática de Bolivia y al gobierno legítimo del presidente Rodrigo Paz, enfatizando categóricamente que la voluntad soberana del pueblo expresada en las urnas no se negocia y que las diferencias deben resolverse siempre mediante el diálogo legal y nunca con violencia.
Finalmente, Martini comprometió una colaboración integral y conjunta para combatir el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, bajo la firme convicción de que no hay desarrollo sin seguridad ni prosperidad sin democracia.
La ceremonia protocolar culminó con un show de fuegos artificiales que iluminó el cielo paceño, dando paso a la recepción social.
Estados Unidos celebra su 250 aniversario en una nueva era de lazos con Bolivia
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