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Sucre pierde alumnos por migración y falta de empleo

Sucre registró una disminución de 766 estudiantes en la matrícula escolar en el último año, según datos oficiales del sistema educativo. La cifra confirma una tendencia que se arrastra desde gestiones anteriores y que, de acuerdo con especialistas, está relacionada principalmente con la migración de familias en busca de empleo y mejores condiciones de vida.
La reducción de alumnos no se explica únicamente por factores educativos. Detrás de la caída aparecen problemas estructurales como la falta de oportunidades laborales, la salida de población joven, la pobreza y la necesidad de que adolescentes abandonen o posterguen sus estudios para incorporarse al trabajo.
El fenómeno también alcanza al departamento de Chuquisaca. Los registros muestran que en el año 2000 la matrícula departamental llegaba a 146.426 estudiantes. Luego tuvo un crecimiento sostenido hasta alcanzar su punto más alto en 2011, con 159.223 alumnos. Sin embargo, desde entonces comenzó una disminución progresiva.
En 2024, Chuquisaca registró 144.317 estudiantes, es decir, 2.109 menos que hace 24 años y 7.175 menos que en 2021, cuando se contabilizaban 151.492 alumnos. Para los especialistas, la caída revela un deterioro demográfico que va más allá de la reducción de nacimientos.
Las autoridades educativas identifican como principales destinos de migración el Chapare, por actividades agrícolas; Potosí, por el empleo minero, y Santa Cruz, considerado el principal polo económico del país. Cada familia que deja Sucre o algún municipio del departamento implica una menor presencia de niños y adolescentes en las aulas.
Otro dato que genera preocupación es la estructura de la matrícula por niveles. En 2026, Chuquisaca registra 134.804 estudiantes: 14.800 en Inicial, 61.226 en Primaria y 58.778 en Secundaria.
Aunque la diferencia entre Primaria y Secundaria puede parecer equilibrada, especialistas advierten que el dato podría mostrar un estrechamiento de la base escolar. Históricamente, Primaria concentraba una mayor cantidad de estudiantes por el ingreso constante de nuevas generaciones. La menor diferencia actual podría estar vinculada a la baja natalidad y a la migración de familias antes de que sus hijos ingresen o permanezcan en el sistema educativo.
Los expertos aclaran que no se puede concluir, solo con estos datos, que más estudiantes estén llegando a Secundaria. Para confirmar una mejora en la permanencia escolar se requeriría un seguimiento por cohortes y no únicamente una fotografía general de la matrícula.
La docente universitaria, Olga Mary Martínez, quien recorrió municipios y provincias de Chuquisaca en actividades de orientación académica, señaló que muchos jóvenes ya no ven a la universidad como una opción inmediata. Según relató, en visitas a unidades educativas de municipios cercanos a Sucre, apenas dos o tres estudiantes por promoción expresaban su intención de continuar estudios superiores.
Además, dijo que la mayoría pensaba migrar a Santa Cruz, Chile u otras regiones para trabajar, debido a la falta de recursos económicos en sus hogares. La situación también se replica en la universidad, donde varios estudiantes se inscriben, pero luego abandonan las clases para buscar empleo, principalmente fuera del país.
El investigador Paul Alexis Montellano sostuvo que el problema debe analizarse desde la inversión pública. Explicó que los gobiernos subnacionales destinan una parte importante de sus recursos al pago de salarios y al financiamiento concurrente de salud y educación, mientras que queda un margen reducido para inversiones productivas capaces de generar empleo.
A su criterio, en tanto no existan condiciones económicas que permitan retener a las familias y a los jóvenes, la migración continuará impactando directamente en la matrícula escolar.
El sacerdote Ricardo Ojeda, director de la Pastoral Social Cáritas, advirtió que muchos adolescentes ya no proyectan su futuro en sus lugares de origen. Precisó que varios jóvenes se trasladan al Chapare, a las zafras agrícolas, al norte de Chile, al norte de Argentina o a Santa Cruz, donde encuentran oportunidades laborales que no perciben en sus comunidades.
Para los especialistas, la caída de estudiantes debe leerse como una advertencia para Sucre y Chuquisaca. Menos alumnos en las escuelas significan también menos familias jóvenes, menos futuros profesionales y una menor capacidad de renovación social y económica.
El desafío, coinciden, no se limita a reorganizar unidades educativas o redistribuir maestros. La respuesta requiere políticas de empleo, vivienda, inversión productiva y oportunidades para que niños y jóvenes puedan estudiar sin verse obligados a abandonar su lugar de origen. (Sucre, con información de Periodismo Que Cuenta)

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