En el mundo corporativo, tener una idea innovadora es solo el diez por ciento del trabajo. El noventa por ciento restante es la disciplina para construir tu modelo de negocio y no rendirte. La creatividad te da el mapa, pero la disciplina te hace caminar hacia el tesoro
Miguel Sequeiros, escritor entrevistado en el canal Youtube EDI TV BOLIVIA
De profesión soy Administrador de Empresas, de pasión, soy escritor. Nacido en Colquiri. Me apasiona explorar los rincones más profundos de la mente humana a través de la literatura fantástica. Puede parecer una contradicción, pero en cada una de mis páginas aplico la misma regla de oro que sostiene a cualquier negocio exitoso: la creatividad; no es un concepto abstracto ni un capricho artístico; es una herramienta de supervivencia, adaptación y crecimiento comercial.
El verdadero motor de la economía moderna
Durante siglos, el éxito empresarial se midió por la optimización de procesos mecánicos. Sin embargo, en un panorama actual donde las tareas operativas se automatizan con ayuda de la inteligencia artificial, el verdadero valor añadido radica en la capacidad de imaginar lo que aún no existe. La economía de la creatividad concibe el pensamiento original y la propiedad intelectual como los activos más valiosos de cualquier organización. Quien no aprende a imaginar de niño, difícilmente sabrá cómo innovar de adulto.
El desplome del pensamiento divergente
No nacemos carentes de creatividad, la perdemos en el camino. Este desplome es el resultado de un sistema tradicional basado en el pensamiento convergente, donde al castigar los errores se elimina el incentivo para experimentar. El miedo al fracaso, que es el mayor freno para la innovación, es un hábito que aprendemos al cambiar el juego libre por la rigidez metodológica.
Del juego infantil a las habilidades empresariales.
Como escritor que explora las emociones humanas, sé que el miedo a lo desconocido ha sido el mayor motor de la evolución. El niño que aprende a resolver problemas jugando; en el futuro, cuando se enfrente a un bloqueo de caminos, no se paralizará frente al monstruo; inventará una salida que el mercado tradicional ni siquiera había contemplado, tal como lo demostraron muchos emprendedores resilientes durante la pandemia.
Emprendimientos exitosos.
Cuando la imaginación infantil se preserva, se transforma en disrupción. Siempre busco impactar a mis lectores haciendo que afloren sus emociones. En los negocios la regla es la misma: una empresa no puede permitirse ser indiferente. En Bolivia, el público está cansado de consumir lo mismo de siempre, de ver a los mismos dinosaurios corporativos ofreciendo servicios grises y sin alma. No vendas solo café, vende un refugio para una buena charla o leer un buen libro. Los negocios exitosos imitan la naturaleza del juego: espacios seguros libres de monstruos para crear ideas audaces que rompan el molde.
Los tres pilares fundamentales
Para transformar la imaginación en riqueza tangible dentro de nuestro entorno, necesitamos activar un sistema basado en tres pilares fundamentales:
La familia: Crear espacios que sustituyan el consumo pasivo de pantallas por la creación activa y la curiosidad pura.
La educación: Migrar hacia modelos activos y un enfoque donde las artes alimenten a la ciencia. Al igual que hice en mi obra Mientras cae la lluvia, narrando el mundo desde los ojos de un perro de la calle en un ejercicio de empatía, el empresario innovador debe caminar las calles de Cochabamba, empatizar con la gente y diseñar soluciones a medida.
La empresa: Debe entender que nuestro mercado es como el Salar de Uyuni: un terreno inmenso, deslumbrante y lleno de riquezas ocultas en la economía naranja que la industria tradicional hoy ignora por falta de visión.
La creatividad como activo estratégico de las empresas.
Es necesario comprender que la economía de la creatividad no se sostiene únicamente de buenas ideas; requiere un esfuerzo administrativo riguroso y una disciplina inquebrantable. La conexión que he logrado con mi público lector es fruto de mis viajes constantes por el país para participar en ferias, de mirar a los lectores a los ojos y de escribir todos los días.
En el mundo corporativo, tener una idea innovadora es solo el diez por ciento del trabajo. El noventa por ciento restante es la disciplina para construir tu modelo de negocio y no rendirte. La creatividad te da el mapa, pero la disciplina te hace caminar hacia el tesoro.
El activo más valioso de tu empresa no está guardado en tus cuentas bancarias, está en la curiosidad y la imaginación que logres despertar en ti mismo y en tu equipo de trabajo. Nunca pierdas esa capacidad infantil de ver oportunidades brillantes donde otros solo ven monstruos debajo de su cama.
En el programa ECONOMÍA y EMPRESA del canal Youtube EDI TV BOLIVIA se encuentra la entrevista con Miguel Sequeiros en los que este artista también hace referencia a la economía de otras actividades artísticas.
