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A 50 días de destrucción disfrazada de protesta

> Analista advierte que bloqueos dejaron pérdidas millonarias cerca de $us 3.000 millones, enfrentó daños humanos, económicos y sociales que van más allá de las cifras, que profundizaron crisis de confianza en Bolivia.

El analista Oswaldo Irusta Díaz advirtió que los 50 días de bloqueos en el país dejaron un impacto económico y social de gran magnitud, con pérdidas estimadas en $us 3.000 millones, equivalentes a cerca del 6% del Producto Interno Bruto (PIB).
Irusta señaló que el daño no puede medirse únicamente en términos económicos, debido a que la crisis también afectó directamente a familias, trabajadores, emprendedores y personas que no pudieron acceder oportunamente a servicios básicos y atención médica.
“En 50 días, Bolivia perdió casi $us 3.000 millones, cerca del 6% del PIB. Pero la cifra económica no alcanza a describir la dimensión humana del daño”, afirmó.
Según el analista, al menos 14 personas fallecieron por falta de acceso a atención médica durante el conflicto. En su criterio, estas muertes marcan una diferencia frente a otros escenarios de conflictividad social, ya que no se produjeron por una intervención estatal, sino como consecuencia directa de los bloqueos.
“Catorce compatriotas fallecieron por falta de acceso a atención médica y, a diferencia de otros conflictos sociales, no murieron por acción del Estado, sino por la acción directa de los bloqueadores”, sostuvo.
El analista también advirtió que los efectos del conflicto se extendieron al sector productivo y al empleo. Indicó que negocios quebraron, emprendimientos dejaron de operar y numerosas familias perdieron sus ingresos diarios debido a la paralización de actividades y al cierre de rutas.
Aseguró que la crisis está empujando a muchos ciudadanos a considerar la posibilidad de abandonar el país, ante la falta de condiciones para trabajar, invertir o sostener proyectos personales y familiares.
“A esta lista trágica hay que sumar negocios que quebraron, emprendedores que vieron morir sus proyectos, familias que dejaron de comer porque dejaron de generar ingresos, y una marcha silenciosa de bolivianos que hoy piensan en irse”, manifestó.
Asimismo, cuestionó la respuesta del Gobierno nacional frente al conflicto. Señaló que la insistencia en un diálogo sin resultados concretos aumenta la desconfianza ciudadana y debilita la estabilidad política del país.
“La crisis de confianza en el Gobierno crece cada día que el diálogo no funciona. Cada día de discursos que no solucionan el problema de fondo aumenta las posibilidades de un mandato más corto”, alertó.
En ese contexto, el analista dijo que el conflicto también tiene un efecto político porque algunos sectores ya comenzaron a moverse en clave electoral mientras la economía continúa deteriorándose.
Irusta aseveró que el problema de fondo no solo está en el bloqueo de caminos, sino en la normalización de medidas de presión que paralizan el país, sin que existan consecuencias para quienes provocan daños económicos y sociales.
“Cuando un país normaliza que un grupo pueda paralizarlo todo, causar muertes, destruir empleos y quebrar empresas sin consecuencia alguna, el problema deja de ser económico y pasa a ser civilizatorio”, expresó.
Finalmente, el analista explica que Bolivia puede recuperarse de una crisis económica, pero advirtió que será más difícil reconstruir la confianza institucional y la moral pública si la población termina acostumbrándose a la paralización y a la falta de autoridad.
“Un país puede recuperarse de una crisis económica; lo que no puede recuperar fácilmente es la pérdida de confianza y de moral. La verdadera batalla no es solo desbloquear carreteras, sino evitar que la resignación se nos vuelva costumbre”, concluyó.

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