Señalando que la actividad ilícita del narcotráfico debe ser investigada y sancionada más allá de las personas o grupos que puedan estar involucrados en estos actos, la exsenadora por Santa Cruz, Centa Rek, cuestionó que en recientes casos se pretenda territorializar el problema, en medio de una disputa ideológica regional, cuando la lucha contra las drogas requiere investigaciones serias, no relatos diseñados para beneficiar a determinados intereses políticos.
Para Rek, es importante observar que recientes hallazgos en materia de narcotráfico, como el caso de la madera impregnada con droga líquida, de procedencia boliviana incautada en Chile, se producen en medio de una fuerte convulsión social impulsada por sindicatos, cocaleros, interculturales y otros sectores afines a Evo Morales.
“Ocurren en un momento en que el exmandatario Morales enfrenta crecientes cuestionamientos internacionales vinculados al narcotráfico, especialmente después de la captura de Sebastián Marset en Bolivia y de las denuncias sobre la impunidad con la que habría operado durante los años de gobierno del MAS”, precisó la exparlamentaria.
Rek también plantea analizar el contexto regional, en el que Chile atraviesa por una etapa de transición política tras la llegada al poder de un gobierno de derecha luego de un ciclo de gobiernos de izquierda. En este escenario, diversos sectores políticos y sociales mantienen una fuerte capacidad de movilización, con protestas estudiantiles y enfrentamientos con Carabineros que recuerdan dinámicas que ya se vivieron en el pasado, mismas que terminaron influyendo decisivamente en la configuración del poder político chileno.
A eso se suma que en toda América Latina se desarrolla una intensa disputa ideológica, donde la izquierda busca recuperar espacios perdidos y la derecha intenta consolidar los gobiernos obtenidos mediante el voto popular.
“Las movilizaciones sociales se convierten en herramientas de presión política cuyo alcance y objetivos deben ser analizados con atención, y es en este contexto que también hay un campo fértil en el que florecen sindicaciones y narrativas”, sostuvo.
Según la exlegisladora, llama la atención que, apenas se conoció sobre los cargamentos interceptados en Chile, aparecieron voces tratando de situar el origen del problema en el oriente boliviano y particularmente en actividades forestales del departamento de Pando, cuando es de conocimiento general que esta actividad tiene mayor presencia en otras regiones.
“Más allá de que cualquier persona o grupo involucrado en narcotráfico debe ser investigado y sancionado, surge la interrogante de si no existe también un intento de desplazar la atención desde las zonas históricamente asociadas a la producción de coca y cocaína hacia otras regiones del país”, observó.
En ese marco, expresó su preocupación por una evidente intención de territorializar el problema del narcotráfico, presentándolo como un fenómeno exclusivamente vinculado al oriente boliviano, cuando se trata de una estructura criminal compleja, construida durante décadas y con múltiples actores involucrados.
“La lucha contra el narcotráfico requiere investigaciones serias y evidencia, no relatos diseñados para beneficiar a determinados intereses políticos”, añadió.
Sostiene que es razonable atribuir la totalidad del problema a un gobierno que apenas lleva siete meses en funciones, cuando se habla de un tema que se ha desarrollado durante años.
“El narcotráfico no nació con la actual administración ni puede explicarse por decisiones tomadas en tan corto tiempo. Se trata de una realidad de larga data que exige un análisis histórico y una mirada estructural. Antes de buscar culpables inmediatos, corresponde examinar dónde se consolidaron las redes de poder, quiénes las protegieron, quiénes se beneficiaron de ellas y por qué el problema persiste después de tantos años”, dijo.
Por lo señalado, la exlegisladora cruceña apuntó que en el país se necesitan investigaciones profundas, instituciones fuertes y una ciudadanía capaz de distinguir entre “la lucha legítima contra el narcotráfico y la utilización política de este tema para encubrir responsabilidades o desplazar culpas”.
Asimismo, pidió que antes de reaccionar impulsivamente, la ciudadanía debe asumir una actitud consciente y reflexiva, tomando en cuenta que el problema del narcotráfico exige verdad, memoria y responsabilidad.
“Solo así podremos encontrar soluciones reales y evitar que una vez más la política termine ocultando las verdaderas raíces del conflicto. La verdad no está ceñida solo a los hechos, sino en qué momento se visibilizan estos hechos y para que fines se destinan”, finalizó.

