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Para defensa colectiva de la democracia

La debilidad diplomática dificulta activar mecanismos interamericanos

> La crisis que vive el país no puede ser reducida a una controversia política interna ni a una movilización social ordinaria, si se toma en cuenta que acciones de presión y desestabilización buscan desestabilizar al Estado y al Gobierno. > Observan con preocupación que no se haya desplegado una estrategia internacional proporcional a la gravedad de la amenaza interna, ni se haya articulado el apoyo político de gobiernos comprometidos con la libertad y el Estado de Derecho. > Aseguran que la próxima Asamblea General de la OEA se constituye en una oportunidad estratégica para impulsar la aplicación de mecanismos interamericanos de defensa colectiva de la democracia previstos en la Carta Democrática Interamericana.

Ante una evidente ofensiva antidemocrática enfocada en desestabilizar al Estado boliviano y derrocar un gobierno legalmente constituido, desde la plataforma Diplomacia en Democracia se advirtió que, con un Servicio Exterior desarticulado y sin una presencia diplomática efectiva en países y organismos estratégicos de la región y el mundo, Bolivia aparece seriamente debilitada en el plano internacional, lo que dificulta activar mecanismos interamericanos de defensa colectiva de la democracia.
“La crisis por la que atraviesa Bolivia ha puesto en evidencia una preocupante ausencia de diplomacia de Estado. En momentos críticos para la estabilidad democrática del país, frente a una arremetida antidemocrática, Bolivia aparece seriamente debilitada en el plano internacional”, señala un pronunciamiento emitido por la plataforma Diplomacia en Democracia.
Según el documento, la crisis que vive el país no puede ser reducida a una controversia política interna ni a una movilización social ordinaria, si se toma en cuenta que acciones de presión y desestabilización impulsadas por redes políticas, ideológicas y de poder informal, con posibles vínculos con estructuras de gobiernos anteriores y con intereses ilícitos nacionales y transnacionales buscan desestabilizar al Estado y al gobierno del presidente constitucional Rodrigo Paz Pereira.
Frente a dicha ofensiva, se observa con preocupación que el Ministerio de Relaciones Exteriores no haya desplegado una estrategia internacional proporcional a la gravedad de la amenaza interna, ni se haya articulado el apoyo político de gobiernos comprometidos con la libertad y el Estado de Derecho.
En ese marco, Diplomacia en Democracia hizo un llamado urgente al presidente Paz Pereira para que instruya a la Cancillería a promover, junto a países democráticos amigos, la convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, en ocasión de la 56° Asamblea General, que se celebrará en Panamá del 22 al 24 de junio de 2026.
“Esta constituye una oportunidad estratégica para impulsar la aplicación de los mecanismos interamericanos de defensa colectiva de la democracia previstos en la Carta Democrática Interamericana, que Bolivia no puede desaprovechar”, señala la nota.
Asimismo, se puntualizó que la defensa de la democracia boliviana no puede quedar limitada al territorio nacional, sino que en el escenario internacional también se libra una batalla por el relato político, en el que se construyen narrativas parciales, se promueven lecturas ideologizadas, se activan campañas de desinformación y solidaridades políticas que pueden afectar gravemente la imagen, la credibilidad, la inversión y la estabilidad internacional del país.
En esa línea, advierten que la ausencia de embajadores en países importantes de la región y el mundo dificulta la capacidad del país para denunciar amenazas, explicar y defender la verdad de los hechos, visibilizar impactos humanitarios de la crisis, construir apoyos internacionales legítimos en favor de una salida constitucional pacífica y proteger su legitimidad democrática.
“Cuando la institucionalidad democrática se encuentra bajo amenaza, la agenda del Canciller debe reflejar esa prioridad nacional y no quedar centrada en actividades ordinarias o de menor urgencia. La diplomacia debe ser hoy una primera línea de defensa de Bolivia ante el mundo. Es el puente entre la legitimidad interna, la verdad de los hechos y el respaldo internacional”, agrega la nota.
Desde la plataforma Diplomacia en Democracia se llamó a comprender el momento y la responsabilidad histórica, en la que no se habla de defender a un partido, a una ideología o a un gobierno, sino un principio superior: “el derecho de los bolivianos a vivir en una sociedad libre, democrática y pacífica dentro del orden constitucional”.
Finalmente, se pide a la Cancillería no permanecer condicionada por inercias heredadas del anterior ciclo político, ni por criterios de continuidad funcional incompatibles con la urgencia de una política exterior profesional, democrática y de Estado.
“Es momento de recuperar la conducción profesional y estratégica del Servicio Exterior, al servicio de los intereses permanentes del país. Es lo que exige, hoy, la defensa internacional de Bolivia”, sostuvo.
Diplomacia en Democracia es una plataforma independiente conformada por diplomáticos e internacionalistas bolivianos comprometidos con la democracia y la recuperación de una política exterior de Estado con visión estratégica y global. Este grupo promueve la defensa de los intereses nacionales de manera eficaz, moderna y profesional, contribuyendo a una proyección internacional sólida y coherente con los desafíos contemporáneos.

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