El retorno del fenómeno de El Niño vuelve a poner en alerta al departamento de Santa Cruz, principalmente por sus posibles efectos sobre la producción agropecuaria, la disponibilidad de agua y la vulnerabilidad ambiental del departamento durante la campaña de verano 2026-2027.
De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), existe un 80% de probabilidad de que El Niño se desarrolle entre junio y agosto de 2026, mientras que las posibilidades de que estas condiciones se mantengan hasta noviembre son cercanas o superiores al 90%. El organismo internacional advirtió que, aunque aún existe incertidumbre sobre su intensidad máxima, la mayoría de los modelos climáticos apuntan a un evento al menos moderado y posiblemente fuerte.
En Santa Cruz, el agrometeorólogo Luis Alberto Alpire advirtió que, si el fenómeno se consolida con fuerza, el departamento podría ingresar a un escenario de mayor presión climática, marcado por temperaturas extremas, sequías prolongadas y riesgo elevado de incendios forestales.
Según el especialista, el impacto más sensible podría sentirse hacia el último trimestre de 2026 y extenderse durante los primeros meses de 2027.
Uno de los factores que aumenta la preocupación es el comportamiento de las Ondas Kelvin en el océano Pacífico, que transportan masas de agua cálida y pueden intensificar el calentamiento de la superficie marina. Alpire sostuvo que este proceso podría generar anomalías superiores a los 2°C respecto al promedio histórico, con efectos sobre los patrones de lluvia y temperatura.
El antecedente más cercano es el episodio de El Niño registrado entre julio de 2023 y marzo de 2024, considerado por la OMM como uno de los cinco más intensos desde que existen registros modernos. Ese evento contribuyó al incremento de las temperaturas globales observadas en 2024 y dejó una fuerte señal de advertencia para los sectores productivos y ambientales.
En el caso cruceño, Alpire recordó que el impacto agroambiental del anterior evento fue severo: más de un millón de toneladas de soya no pudieron cosecharse en la campaña de verano 2023-2024 y alrededor de 8,5 millones de hectáreas de bosques y pastizales fueron afectadas por incendios.
Pese a la alerta de mediano plazo, el especialista explicó que el invierno actual todavía mantendrá el ingreso de frentes fríos, con lluvias reducidas pero suficientes para favorecer la campaña agrícola de invierno. En la segunda quincena de junio se prevén descensos marcados de temperatura, especialmente en la capital cruceña y en los valles.
El panorama cambiaría para la campaña de verano 2026-2027, cuando El Niño estaría en una fase más consolidada. Alpire recomendó tomar previsiones, principalmente en el sector ganadero y agrícola.
Entre las medidas sugeridas están asegurar forraje mediante silos y rollos, acopiar agua antes de que se agudice el déficit hídrico, priorizar cultivos y variedades resistentes al estrés por falta de humedad, además de reforzar las acciones de prevención de incendios forestales.
La OMM también remarcó que los sistemas de alerta temprana y la planificación anticipada son claves para reducir daños en sectores sensibles como agricultura, energía y gestión del agua. En Santa Cruz, la advertencia apunta a no esperar a que el fenómeno alcance su mayor intensidad, sino a preparar desde ahora una respuesta preventiva para proteger la producción, el abastecimiento hídrico y los ecosistemas más vulnerables. (Santa Cruz, agencias)
Advierten riesgos para el 2027
Santa Cruz se prepara ante retorno del fenómeno de El Niño
> La OMM prevé un 80% de probabilidad de que el fenómeno se consolide hasta agosto de este año. El agrometeorólogo Luis Alberto Alpire alertó que, si alcanza una intensidad fuerte, el departamento cruceño podría enfrentar calor extremo, déficit hídrico, afectación agropecuaria e incremento del riesgo de incendios forestales.
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