InicioSeccionesOpiniónEl sectarismo debe reflexionar

El sectarismo debe reflexionar

Severo Cruz Selaez

El sectarismo busca acabar con la Bolivia libre y democrática. Acabar no solo con el presente, sino con el futuro de los bolivianos. Acabar con los emprendedores, paralizando la actividad productiva nacional. Emprendedores que impulsan diferentes rubros, reactivan la economía, generan empleo y atraen dólares, en tiempos de crisis. El sectarismo provoca millonarias pérdidas. Pretende acabar con los pequeños productores del campo. Restringir labores de las cooperativas. E inmovilizar al transporte pesado, en las carreteras. Una actitud desproporcionada del sectarismo, que profundiza la pobreza y agudiza el hambre. Golpea a las personas de escasos recursos y a quienes viven al día, sectores que no perciben haberes, ni beneficios, de instituciones públicas ni privadas.
El primer intento ya lo hicieron, saqueando un negocio de pollos. Propiedad de personas, provenientes del estrato popular. Quizá descendientes, de los propios turbulentos. No creemos que sean hijos o nietos de cambas, españoles o croatas. Basta ubicarse por los alrededores de la Garita de Lima de la ciudad de La Paz. Son comerciantes que construyeron su capital, trabajando del saliente al poniente del sol. Ese capital fue el resultado del esfuerzo familiar. Aquella actitud delictiva destruyó la imagen, de quienes protagonizaron las movilizaciones. El sectarismo debe revisar sus actitudes radicales.
Quizá la consigna es destruir, la Patria fundada en 1825. En este contexto el sectarismo, resulta siendo el brazo movilizado de los enemigos de Bolivia. Quizá han convivido con nosotros por mucho tiempo y no nos hemos dado cuenta. Ahora los enemigos no son los vecinos, con quienes tuvimos conflictos bélicos en el pasado, sino algunos bolivianos, angurrientos de Poder. Que se han infiltrado entre las fuerzas vivas del país. Que estilan peroratas de contenido racista, que no concuerdan con la realidad. Hoy se debe manejar el discurso de unidad, en la diversidad, para vencer la adversidad. Como consecuencia de tales despropósitos se vive “a salto de mata”. Esperando la asistencia externa, como en aquellos países donde el hambre extermina. Haciendo filas para adquirir un huevo, como en la Cuba socialista. Una vergüenza, por cierto. Es inconcebible que el sectarismo asuma actitud devastadora, ante la pasividad de quienes conducen Bolivia. Autoridades que fueron electas, mediante el voto ciudadano.
Hay cierta gente que presume ser dueña de Bolivia. Dueña de su territorio y recursos naturales. Desde tiempos remotos, según sostiene. Remarcando sus rasgos étnico – raciales, obviamente. Que los demás, es decir los aproximadamente once millones de bolivianos, serían inquilinos y que no tendrían ningún derecho, para hablar sobre el destino patrio. Odia, en consecuencia, a quienes no coinciden, con su cultura, idioma y condición social. Desconoce a la población mayoritaria que no alardea, sino que trabaja silenciosamente por el bien común. Particularmente a los orientales, posiblemente porque sus entidades empresariales promueven la economía, generan oportunidades y atraen divisas.
En suma: Bolivia es tierra, cuna y hogar, de más de once millones de bolivianos. Ningún grupo social puede atribuirse la propiedad de Bolivia.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES