RIZARTROSIS

   Lic. Jaime J. Ticona Pardo, Fisioterapeuta Kinesiólogo –  72556224

Cuando El Dolor En La Base Del Pulgar Frena Tus Manos

¿Has sentido un pinchazo agudo en la base del pulgar al girar una llave, abrir un frasco o usar el teléfono móvil? Si la respuesta es sí, es muy probable que estés experimentando los primeros síntomas de la “RIZARTROSIS”, el término médico para la “artrosis” de la articulación trapecio-metacarpiana  (base del pulgar).

No es simplemente «un dolor por edad»; es el desgaste de la articulación que nos hace humanos, la que nos permite hacer el gesto de pinza y agarrar objetos.

¿QUÉ ES EXACTAMENTE Y POR QUÉ OCURRE?

El pulgar es el dedo más móvil e importante de la mano.

En su base se encuentra el “trapecio” y el “Primer metacarpiano”. Entre ellos hay un cartílago que amortigua los golpes y permite que se deslicen suavemente.

Cuando padeces rizartrosis, este cartílago se va desgastando progresivamente. Al perderse este colchón protector, los huesos empiezan a rozar entre sí. El cuerpo, en un intento de estabilizar la zona, suele generar pequeños excesos de hueso (osteofitos), lo que cronifica la rigidez y el dolor.

FACTORES DE RIESGO

EDAD Y GÉNERO:

Más frecuente en mujeres, especialmente a partir de los 50 años, debido a factores hormonales y a una mayor laxitud (flexibilidad) articular natural.

 USO REPETITIVO:

Trabajos manuales (limpieza, costura, fisioterapia, carpintería) o el uso excesivo de pantallas táctiles.

 GENÉTICA Y TRAUMATISMOS:

Haber sufrido una fractura previa en la zona o tener antecedentes familiares de artrosis.

 

SÍNTOMAS:

La rizartrosis avanza por fases, pero por lo general se manifiesta a través de:

  1. DOLOR MECÁNICO.- Molestia en la base del pulgar que empeora al hacer fuerza (el gesto de pinza) y alivia con el reposo.
  2. PÉRDIDA DE FUERZA.- Sensación de que las cosas «se caen de las manos» por falta de estabilidad.
  3. RIGIDEZ MATUTINA.- Dificultad para mover el dedo al despertar, que mejora un poco tras unos minutos de actividad.
  4. DEFORMIDAD (EN FASES AVANZADAS).- La articulación se desplaza hacia afuera, adoptando una postura típica conocida como «mano en z».

La deformidad en ‘Z’ ocurre cuando la base del pulgar se desvía y la articulación superior compensa hiperextendiéndose.

ABORDAJE DESDE LA FISIOTERAPIA TRAUMATOLÓGICA

Mucha gente cree erróneamente que, al ser una enfermedad degenerativa, «no hay nada que hacer», más que tomar antiinflamatorios. Esto es un mito. Aunque el cartílago dañado no se regenera por sí solo, la fisioterapia es crucial para frenar el avance, eliminar el dolor y devolver la función a la mano.

Al ser una enfermedad degenerativa, no tiene cura, pero se la puede controlar y tratar.

TRATAMIENTO:

Conservador (fases iniciales): Uso de órtesis de inmovilización, aplicación de frío/calor, y medicación analgésica o antiinflamatoria.

Rehabilitación: Ejercicios específicos de fortalecimiento de la mano para estabilizar la articulación.

Infiltraciones: Pueden ayudar a reducir la inflamación en ciertos casos.

Cirugía: Si el dolor es severo e incapacitante, existen procedimientos quirúrgicos (como la artroplastia o el uso de prótesis) que ofrecen excelentes resultados.

El tratamiento se dividirá en tres pilares fundamentales:

  1. Control del Dolor y la Inflamación

En fases agudas, utilizamos técnicas de terapia manual para descomprimir la articulación, combinadas con agentes físicos como la “termoterapia” (calor para relajar la musculatura rígida) o la “fisioterapia invasiva/ecoguiada” si la inflamación de los tendones circundantes es muy severa.

  1. Protección Articular (Ortesis)

El uso de férulas o muñequeras específicas para rizartrosis (ortesis) es de gran ayuda. No inmovilizan la mano por completo, sino que estabilizan el trapecio y el metacarpiano durante la noche o en actividades de carga, evitando el roce óseo dañino.

  1. Ejercicio Terapéutico y Readaptación

Es el pilar más importante a largo plazo. No buscamos mover el pulgar «a lo loco», sino reeducar la musculatura.

El objetivo clave: Fortalecer el músculo “primer interóseo dorsal” y los extensores para «abrir» el espacio de la articulación y evitar que los huesos colapsen entre sí.

RECOMENDACIONES

Si padeces de rizartrosis, pequeños cambios en tu rutina reducen drásticamente la presión en el pulgar:

 – Uso de herramientas adaptadas: puedes adquirir por ejemplo abrelatas eléctricos, que faciliten la tarea y reduzcan el uso de la articulación en cuestión, adapta o engrosa los mangos de los cubiertos, bolígrafos o herramientas con fundas de espuma.

 – Cambia la pinza por la palma: Al levantar una olla o un libro pesado, usa las dos manos y apóyalos sobre las palmas, no dejes todo el peso suspendido de los pulgares.

 – Baños de agua tibia: Realizar movilizaciones suaves dentro de un recipiente con agua templada por las mañanas reduce drásticamente la rigidez inicial.

* La rizartrosis puede ser muy limitante, pero un diagnóstico temprano y un tratamiento de fisioterapia enfocado en la estabilidad muscular pueden evitar, en la gran mayoría de los casos, la necesidad de una cirugía invasiva. ¡Cuida tus manos, son tu principal herramienta de conexión con el mundo!

“EL MOVIMIENTO ES TU PROPIA MEDICINA, SOLO HAY QUE AJUSTAR LA DOSIS”.

Lic. Jaime J. Ticona Pardo, Fisioterapeuta Kinesiólogo –  72556224

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