“A río revuelto, ganancia de pescadores”, es lo que aplican la mayoría de los conductores de minibuses, según pudo comprobar EL DIARIO, ya que los choferes están “aprovechando la situación de crisis y conflicto” para no cumplir con sus rutas y realizar trameajes; incluso, algunos elevaron el costo del pasaje justificando la escasez de gasolina, cuando sus vehículos funcionan con Gas Natural Vehicular (GNV).
De acuerdo con los reclamos, “los minibuses van desde Calacoto hasta la estación del Teleférico Amarillo, nada más; otros bajan de Chasquipampa hasta la 21 (de Calacoto) y de ahí (hay que tomar otro minibús) hasta la Pérez (centro paceño)”, detalló molesto un vecino de la zona Sur.
En tanto, otro ciudadano sostuvo que, en su caso, el conductor no cumplió su ruta pese a que la había anunciado antes. “El minibús que debía ir hasta el Cementerio, desde el Centro, me dejó en la avenida Buenos Aires, reclamé pero el chofer no dio más explicación”, señaló el vecino.
Ambas personas, coincidieron en señalar que “no hay quién controle a estos conductores” y la población se encuentra dejada a su propia suerte, pues debe gastar mayor presupuesto al usar dos o hasta tres servicios de transporte para llegar a su destino.
El Decano de la Prensa Nacional corroboró tal situación, además constató que desde la avenida Camacho son pocos los vehículos de servicio público que cumplen sus rutas. En algunos casos, llevan letreros y discos que identifican su recorrido, pese a ello no llegan a sus paradas y solo anuncian hasta sitios intermedios, obligando a los pasajeros a usar otro motorizado.
En otros casos, solo llevan letreros con destinos de tramos cortos y sin la intención de llegar a barrios alejados como Periférica, Alto Tejar, Alto Achachicala y Villa Salomé, entre otros.
Respecto al pasaje, también se detectó irregularidades, pues algunos conductores se escudan en que están haciendo un servicio “extra” debido a que su sector declaró un paro que no estarían acatando, indicando que les cuesta conseguir gasolina ante las extensas filas y el desabastecimiento de este combustible, para cobrar entre 0,50 o hasta Bs 1 más que la tarifa establecida (Bs 3).
También se constató que gran parte de los minibuses que actualmente están trabajando, funcionan a GNV.
“Me cobraron cuatro bolivianos, desde la avenida Kollasuyo hasta la plaza Eguino (…) dicen que no hay gasolina, pero este auto es a gas, entonces no debería subir el pasaje”, relató Mauricio P., quien a diario usa el transporte para llegar a su trabajo.
Sin embargo, no solo son los minibuses de servicio público los que “están haciendo su agosto”, pues los taxistas también realizan cobros elevados, aludiendo similares justificaciones.
Abusivo trameaje de minibuses en La Paz
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