El embajador de la República del Paraguay, Enrique Guerrero, y su esposa, Graciela Cuevas de Guerrero, conmemoraron el 215º aniversario de la Independencia de su país con una recepción social en los salones del Círculo de la Unión.
El acto protocolar se inició con la proyección de un video que sintetizó la riqueza cultural, humana y productiva de la nación paraguaya. Durante su discurso, el embajador Guerrero recordó un importante capítulo en la historia de ambas naciones: Bolivia fue el primer país en reconocer oficialmente la independencia paraguaya, mediante un decreto emitido en Sucre en el año 1843.
Uno de los puntos centrales de la alocución del jefe de misión fue el realce de la identidad paraguaya mediante una muestra de artesanía popular dispuesta en el salón. Las piezas, moldeadas íntegramente a mano, capturaron la atención de los presentes. Entre las obras expuestas se destacó de manera especial la figura de «la chiperita», una representación de la mujer trabajadora y sacrificada.
«No es casual que en Paraguay se celebre cada 15 de mayo, junto con su independencia, el Día de la Madre. Para nuestro pueblo, ambas fechas están profundamente unidas por un mismo sentimiento de amor, sacrificio y entrega. Honramos a la madre patria y también rendimos homenaje a las madres paraguayas, ejemplos de fortaleza que han sabido sostener a sus familias en momentos muy difíciles», dijo el Embajador.
En representación del canciller Fernando Aramayo el viceministro de Comercio Exterior e Inversiones, Rodrigo Arce, tomó la palabra para transmitir el saludo del Estado boliviano.
Asimismo, se celebraron los recientes avances en homologación sanitaria, destacando la habilitación de tres empresas bolivianas para la exportación de carne al Paraguay y la correspondiente autorización para cinco firmas paraguayas en territorio nacional.
Tras los discursos oficiales y el brindis por el futuro de ambas naciones, los invitados compartieron un espacio de conversación y camaradería. La celebración estuvo acompañada por una selección de música paraguaya que ambientó los salones del club. Además de la actuación del reconocido violinista boliviano Gustavo Orihuela, quien con su talento sumó un matiz de integración cultural en vivo.
En el plano gastronómico, los invitados degustaron platos tradicionales y cortes de la famosa carne paraguaya, traída especialmente para la ocasión. Al concluir la celebración, los asistentes recibieron un significativo presente de «la chiperita» un hermoso recuerdo.
215 Aniversario de Independencia del Paraguay
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