Ante la persistencia de medidas de presión que perjudican las actividades productivas de la población, el alcalde municipal de Santa Cruz, Manuel Saavedra, afirmó que “los bloqueos son una enfermedad que asfixia al país desde hace muchos años” y quienes promueven este tipo de acciones quieren ver un país inviable.
“Lamentablemente continúa esta situación que nos tiene complicados como país (…) en este momento el diálogo siempre tiene que primar. Los bloqueos son una enfermedad que está asfixiando a nuestro país desde hace muchos años y ellos (los bloqueadores) quieren que Bolivia sea inviable pero no lo van a conseguir”, sostuvo la autoridad edil cruceña a través de sus redes sociales.
En criterio de Saavedra, superar la conflictividad relacionada con posiciones políticas radicales es un desafío para todos los bolivianos, tomando en cuenta todas las posibilidades y condiciones con las que cuenta el país para salir adelante, realidad que muchos sectores no termina de comprender al asumir acciones que solamente complican la vida y las actividades de la población que más necesita trabajar para superar de la crisis.
“Cuando bloquean no le complican la vida al presidente o al Gobierno, sino a la gente que menos tiene, a la ama de casa que tiene que pagar más de cien bolivianos por un pollo, al enfermo que no puede recibir atención médica o adquirir los medicamentos que requiere, al cuentapropista que no puede vender nada porque esta todo bloqueado”, dijo.
La autoridad municipal afirmó que el problema de los bloqueos y las medidas de presión intransigentes impulsadas por intereses políticos, no son un tema reciente, sino viene desde hace mucho tiempo atrás, por lo que es urgente poder trabajar para que este tipo de prácticas se erradiquen por completo de la cultura boliviana y se pueda dar garantías a todos los ciudadanos para poder realizar sus actividades con normalidad y seguridad.
“El daño que nos hacen es tremendo”, finalizó.
Desde hace muchos años
Saavedra: “Los bloqueos son una enfermedad que asfixia al país”
> Medidas de presión radicales afectan directamente a la gente que menos tiene y necesita trabajar.
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