En febrero de 1939, cuando se desarrollaba la VIII Conferencia Panamericana en Lima, los delegados asistentes rindieron homenaje a la memoria del diplomático y publicista Federico Diez de Medina, honrando de esta manera el centenario de su nacimiento.
Recordado en los anales de la diplomacia boliviana por su integridad y rectitud, dicho personaje nació en la ciudad de La Paz, en 1839, hijo de Manuel Diez de Medina y Fabiana de los Ríos y León de la Barra. Realizó sus estudios secundarios en un liceo de su ciudad y posteriormente, obtuvo el título de abogado en la Universidad Mayor de San Andrés, en 1864.
Desde muy joven se vinculó al periodismo, publicando artículos en el periódico paceño ‘La Época’. Luego, en 1868, fue elegido diputado y en tal condición, junto a otros representantes, participó en la sanción de la Constitución Política promulgada ese mismo año. También, desempeñó funciones docentes en la Facultad de Derecho.
En el ámbito académico, en 1869 publicó su obra magna: ‘Nociones de Derecho Internacional Moderno’, la cual fue elogiada por el célebre jurista francés Paul Pradier-Fodéré.
Posteriormente, publicó diversos trabajos de notable interés jurídico y político, entre ellos: ‘Breves reflexiones acerca del principio federativo y sobre el orijen de nuestras guerras civiles’ (1871); ‘Real Existencia y progreso del Derecho Internacional’, tema que expuso el 1 de junio de 1874; ‘Las Minorías en Bolivia’ (1878); ‘El Sistema Electoral’ (1885); ‘Límites de Bolivia con la República Argentina’ y ‘El Uti Possidetis de 1810’ difundidos en la prensa; ‘Breves observaciones á los tratados sancionados por el Congreso Internacional Sud-americano’ (1889).
Como diplomático, negoció y suscribió los célebres instrumentos de demarcación de los territorios fronterizos entre Bolivia y Brasil, en 1895. Sobre este hecho, Federico escribió con sinceridad, el 12 de mayo de 1895, al entonces ministro de relaciones exteriores de Bolivia, Emeterio Cano: “Me es grato confirmar el telegrama que a ese Ministerio dirigí con fecha de ayer, con la satisfacción de expresarle, que he firmado por fin el Protocolo de instrucciones a que ha de sujetarse la Comisión mixta en la demarcación de los límites entre Bolivia y el Brasil…”.
Luego de manera ejemplar desempeñó las funciones de Ministro de Relaciones Exteriores, sobre ello en la memoria que presentó al Congreso de 1901, manifestó: “…en el desempeño de las arduas labores de la Cancillería, he procurado inspirarme siempre, como lo expresé en el acto de posesionarme en el cargo, ‘en el sereno y cuidadoso estudio de los verdaderos intereses de nuestra patria y en los dictados que la rectitud impone a una conciencia honrada’”.
Posteriormente, Diez de Medina, fue designado como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en el Perú, cargo que ejerció por muy poco tiempo. A su regreso al país, desempeñó las funciones de Senador y vocal del Consejo Consultivo del Ministerio de Relaciones Exteriores. Lamentablemente, falleció el 13 de junio de 1904.
Federico Diez de Medina, el diplomático
José E. Pradel B.
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