Cuando se recurre a un crédito bancario y llega un momento que es imposible cumplir con las cuotas mensuales, se recurre al diferimiento bancario para lograr un alivio y reprogramación. Esta acción al parecer es un alivio por algunos meses; pero en realidad es un dolor de cabeza más grande porque suman los intereses, hay costos adicionales y también se alargan los plazos de la deuda, según la abogada Paola Sequeiros.
Sequeiros aconseja no acogerse al diferimiento bancario porque el resulta perdedor es quien contrae el crédito
