Este lunes se cumplen cuatro días desde el cierre definitivo del vertedero de K’ara K’ara, en la ciudad de Cochabamba, ejecutado en cumplimiento a una disposición del Tribunal Agroambiental, y la falta de un sitio alternativo para la disposición final de residuos ha provocado que calles, avenidas y contenedores de diversos puntos de la ciudad, incluyendo el mercado La Cancha, colapsen bajo toneladas de basura.
La crisis se vuelve crítica considerando que la urbe genera entre 400 y 600 toneladas de residuos diarios; una acumulación que, como se ha visto en conflictos pasados, puede superar rápidamente las 10.000 toneladas, desencadenando focos de infección y riesgos serios para la salud pública.
En este complejo escenario, Manfred Reyes Villa fue posesionado como alcalde del Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba (GAMC) en un acto realizado en el Salón Rojo del Tribunal de Justicia.
Reyes Villa asume el mando en un momento en el que la gestión de residuos se ha convertido en el desafío inmediato más urgente para su administración.
Mientras el nuevo alcalde reafirma su compromiso de hacer de Cochabamba la «mejor ciudad de Bolivia», la población vive en la incertidumbre ante la falta de un plan claro para la basura.
