Haciendo referencia a los dos accidentes aéreos que marcaron los primeros meses del año en curso, el exdiputado por La Paz, Ingvar Ellefsen, advirtió que existen aspectos de seguridad y ciertos patrones que constantemente se repiten en incidentes aéreos, mismos que deben ser resueltos con eficiencia por parte de las instancias responsables de la aeronavegación nacional.
A través de sus redes sociales, el jurista y exparlamentario sostuvo que, tanto el accidente aéreo del avión militar que salió de pista en el aeropuerto internacional de El Alto, en el mes de febrero, además del reciente incidente con una avioneta que presentó fallas mecánicas en pleno vuelo y tuvo que aterrizar de emergencia en un río del departamento del Beni, demuestra que existen aspectos por resolverse en temas de seguridad.
“Ambos hechos, con características diferentes, repiten patrones que deben ser resueltos con la eficiencia de las instancias responsables de cada una de las tareas que hacen el conjunto de la seguridad para la navegación aérea, tanto en tierra como en aire”, sostuvo Ellefsen.
En su criterio, ambos hechos han vuelto a “encender alarmas nunca atendidas” y menos resueltas respecto a la seguridad para la aeronavegación en Bolivia. El primero, con avión militar que transportaba valores y el segundo una avioneta Cessna, en un vuelo particular.
Asimismo, cuestionó que personal de las entidades encargadas de la seguridad para la aeronavegación sean más conocidos por los malos tratos a los usuarios de terminales aéreas y aerolíneas, que por cumplir estrictamente con los protocolos de seguridad establecidos para evitar y prevenir incidentes aéreos.
“Ninguno dio la talla para garantizar la seguridad para la navegación aérea, al contrario, parece que la función del personal revestido de un chaleco, solo es la de amedrentar al pasajero/usuario porque de las terminales que están a su cargo despegan y aterrizan aviones sin que se tenga certeza de las condiciones de la pista, sin llevar el combustible necesario para el vuelo previsto y con la lista de pasajeros que no coincide con la de los ocupantes de la nave o con sobrecarga que pone el riesgo el viaje”, observó, calificando como irrelevante establecer nombres, cargos o las instancias encargadas del tema de la seguridad que hoy “despilfarran el poco prestigio que tenían Aasana y Sabsa”.
Ellefsen puntualizó que sus críticas y consideraciones surgen de los datos revelados respecto a los accidentes mencionados y su experiencia como abogado de la firma Dotzauer & Ellefsen, que en asociación con el Bufet Montoya Law, representaron a los pasajeros de la primera aeronave de línea aérea boliviana que se precipitó por falta de combustible en el año 2008.
La semana pasada, un informe técnico presentado por la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) reveló que el accidente aéreo del avión Hércules, ocurrido el pasado 27 de febrero en la ciudad de El Alto, fue provocado por una combinación de fallas operacionales, condiciones meteorológicas adversas y factores humanos, descartando fallas mecánicas en la aeronave.
Según el informe, el siniestro aéreo podía haberse evitado si se hubieran recibido los datos meteorológicos correctos y se hubieran considerado todas las opciones operativas disponibles, por lo que la “comunicación errónea” sobre el estado de la pista, terminó afectando la toma de decisiones en cabina.
Se detalló que, el controlador aéreo en funciones era un practicante bajo supervisión, quien no habría proporcionado datos precisos sobre las condiciones reales.
Producto de este informe y las investigaciones que se realizan en el marco de un proceso por homicidio culposo y lesiones culposas, el Ministerio Público emitió una orden de aprehensión contra el piloto y copiloto de la aeronave siniestrada en febrero pasado.
Este fin de semana, la justicia determinó dictar detención preventiva por seis meses en la cárcel de San Pedro para el piloto y detención domiciliaria en el caso del copiloto.
En el accidente aéreo fallecieron 22 personas, más 30 resultaron heridas y varios vehículos quedaron dañados. El avión había despegado del Aeropuerto Internacional de Viru Viru a las 16.56, transportando material monetario del Banco Central de Bolivia (BCB), sin valor legal, con destino a El Alto.
En febrero de 2008, un Boeing 727-200, matrícula CP-2429, del Lloyd Aéreo Boliviano, trasladaba a 156 pasajeros desde La Paz a Cobija, pero la falta de combustible obligó al piloto a desviar su vuelo e intentar aterrizar en el aeropuerto “Teniente Jorge Henrich Araúz” en Trinidad; sin embargo, cuando faltaban diez kilómetros para tocar la pista, el Jet Fuel se agotó y la aeronave se cayó impactando en los humedales aledaños. Fue la primera aeronave de una línea aérea boliviana que se precipitó por falta de combustible en pleno vuelo.
Otro caso se registró en noviembre de 2016, cuando el vuelo 2933 de LaMia, procedente del aeropuerto internacional de Viru Viru, transportaba al equipo Chapecoense (Brasil), debido a la falta de combustible por una gestión deficiente, planeación inapropiada y decisiones equivocadas de la tripulación, provoco el fallecimiento de 71 personas al estrellarse a pocos kilómetros de su lugar de aterrizaje en el aeropuerto internacional de José María Córdova (Medellín-Colombia), tras agotar el carburante sin declarar emergencia a tiempo.
Señala exdiputado
Accidentes aéreos repiten patrones que deben resolverse
> Recientes accidentes e incidentes aéreos demuestran que aún existen aspectos por resolverse en temas de seguridad para la aeronavegación. > Cuestionan que personal de entidades encargadas de la seguridad para la aeronavegación sean más conocidos por malos tratos a usuarios que por cumplir estrictamente los protocolos de seguridad. > Reciente informe técnico sobre el accidente del avión Hércules siniestrado en la ciudad de El Alto, reveló que este fue provocado por una combinación de fallas operacionales, condiciones meteorológicas adversas y factores humanos.
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