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El 1 de mayo de cada año desde 1994, se recuerda el aniversario de la triste muerte de Ayrton Senna. Fue un día aciago, se esperaba la recuperación de Senna tras el fatal accidente en Imola. No ocurrió, desde Italia la noticia conmocionó al mundo, había muerto el ídolo de multitudes, el piloto que emocionó a los fanáticos del automovilismo, que demostró que también es ser humano.
Ayrton Senna es considerado por muchos el piloto más rápido de la historia de la Fórmula 1, destacando a menudo su conducción en carreras sobre mojado. Como piloto de F1 ganó 3 Campeonatos Mundiales, 1988, 1990 y 1991; y logró también dos subcampeonatos, en 1989 y en 1993.
La historia del brasileño con sed de velocidad, según recuerda Motor.es comenzó el 21 de marzo de 1960 en la ciudad de São Paulo, y terminó en un trágico accidente mortal que marcó la historia del automovilismo hace 32 años, el 1 de mayo de 1994 en el GP de San Marino, en Imola (Italia).
Durante sus 10 años como piloto de F1, Senna ganó 65 poles, realizó 161 largadas, sumó más de 600 puntos, 80 podios y 41 victorias, además de ganar tres títulos mundiales en 1988, 1990 y 1991, respectivamente, según consta en la página web oficial de la competencia deportiva.
Tres décadas después de su muerte, su carrera sigue vigente e inspira a pilotos de nuevas generaciones que admiran su legado, como el británico Lewis Hamilton, el alemán Sebastian Vettel y Franco Colapinto, un joven argentino que debutó este año en la Fórmula 1.
