InicioSeccionesEditorialDisminuye la producción y escasean los dólares

Disminuye la producción y escasean los dólares

El país observa, no sin temor, un cielo de tempestad que se aproxima. Y es que la actual difícil situación económica del país origina, a no dudar, problemas de diversa naturaleza, que van desde la aplicación de medidas de presión, como huelgas y marchas de protesta, hasta crisis política general.
Esas amenazas de sectores sociales, ya se las podía percibir, desde que se observó que entrábamos en el tiempo de las cosas pequeñas y no se tomaba en cuenta los grandes problemas nacionales, cuyas soluciones son las únicas que pueden despejar el cielo encapotado y se pueda atender sin tardanza necesidades prioritarias de la población. Es más, ese panorama angustioso fue informado por diversos medios de comunicación, sin que, no obstante, hubiera prevalecido la lucidez para una debida atención. Fue como si se resbalara en la cáscara de plátano un pastor ante la presencia de un lobo hambriento.
En efecto, ahora la verdad es otra. Los peligros están a la vista y son la caída de la producción nacional o lo que se llama PIB. Enseguida, se ve la escasez de dólares y su tendencia a empeorar. Enseguida está la persistencia de la recesión, que no se va a solucionar a corto ni mediano plazo, debido a que el aparato productivo del país está poco menos que destruido y es difícil su recuperación. Por otro lado, es un optimismo extremo pensar que ha desaparecido, como por arte de birlibirloque, la corrupción.
Por otro lado, aparte de los créditos del Banco Mundial y otros que rondan los 20 mil millones de dólares, no se observa que, en forma interna, el país esté produciendo riqueza. Se agrega que ahora consumimos más que lo que producimos, es decir que el organismo nacional está consumiendo sus reservas monetarias.
El reciente problema es que, de nuevo, las Reservas Internacionales Netas (RIN) se agotan, porque el país sigue viviendo del contrabando y continúa la salida de dólares, por ejemplo, para pagar préstamos anteriores ante organismos internacionales, sin que se note mayores esfuerzos para detener a esas dos plagas.
Una última amenaza es la presencia de maniobras desestabilizadoras desde sectores políticos y sociales que han sido alejados de esferas gubernamentales. Nos referimos particularmente al crecimiento de la oposición desde las cenizas del “masismo”, cuyo proyecto político es desestabilizar al presidente Rodrigo Paz, estrategia que ha sido aplicada en otros períodos de nuestra accidentada historia.
En todo caso, es necesario recordar que una insurrección popular no cambia solamente al presidente del Estado, sino a todos los funcionarios de altos cargos, así como puede ser clausurada la Asamblea Legislativa, etc. Finalmente, se puede formar un Gobierno provisional, que convoque a una Asamblea Constituyente que dicte una nueva Constitución Política que, verdaderamente, responda a la realidad social del país.

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