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Pobres y millonarios

David Foronda H.

En 1971 el grupo uruguayo Los Iracundos lanzó el tema “Millonario, pobre millonario”, que tuvo gran acogida en Hispanoamérica, incluida Bolivia. “… Solo un sueño me bastó, en un sueño vivir la emoción, de ser pobre, pobre del bolsillo, y rico del corazón…”, dice parte de ese éxito musical. Claro que se refiere a la parte sentimental, empero, quiero hablar de la pobreza que se vive en Bolivia, la cual es sobrellevada estoicamente. No en vano se dice que “el pueblo le pone el hombro al país” y, además, se debe recordar que “no hay más generoso que un pobre”.
Sin embargo, paradójicamente cuando se habla de que la pobreza se ha enseñoreado en Bolivia, mucha gente lo desmiente, esgrimiendo casos de bonanza y jauja en algunos sectores sociales, lo que les hace exclamar “de dónde tienen tanta cantidad de dinero”. Por ejemplo, en 2023 informes de prensa dieron cuenta que “la Cooperativa Siempre Unidos Mapiri R.L., entregó a todos sus socios un motorizado flamante y de alta gama, modelo 2023, en un acto previo a Navidad, por su aniversario institucional.
Dichos vehículos, cero kilómetros y de una reconocida marca, deslumbraban en una columna que fue conformada por los mismos”. Mientras la mayoría de los pobladores de dicha región se lamentaban de su situación, pues no tenían ni para comprar una moto.
En otros lados, para celebraciones de matrimonios se arroja la casa por la ventana. En una muestra de opulencia, los padrinos de la boda, en el “conteo de regalos”, obsequiaron a sus ahijados en efectivo diez millones de bolivianos. Los recién casados habían recibido con carácter previo, regalos por un valor de 34 millones de bolivianos. Sucedió en días pasados, en La Paz. La gente se pregunta “¿de dónde sale tanta plata?”.
Se habla bastante de crisis y pobreza, pero casos como los mencionados parecieran desmentir tal situación, ya que las inversiones millonarias de gente de extracción aymara, así lo pone de manifiesto, algo que ha trascendido fronteras y hasta medios internacionales, se ocupan de ello. El diario “La República”, de Lima, Perú, hace algún tiempo, publicó “Los aimaras de El Alto, en La Paz, Bolivia, no conocen del economista escocés Adam Smith, pero son los más grandes capitalistas del país del altiplano.
Tal vez por ello los comerciantes más prósperos invierten su dinero en los llamados “cholets”, edificios de diseño tridimensional con temática de los Transformers, los caballeros del Zodíaco, Iron Man, entre otros. Suelen superar los diez pisos, y tienen un costo entre uno, dos o más millones de dólares”. Azorados, muchos pobladores se preguntan “de dónde ha salido tanto dinero”.
Mientras quienes menos tienen se consuelan expresando “estómago lleno, corazón contento”, destacando así que por lo menos pudieron comer algo. Se podría continuar hablando de la inequidad que existe en el país, pero, en todo caso, poco o nada les interesa a los llamados a resolverlo, algo que al parecer no será remediado ni por el mejor mago del mundo. Como consuelo: más vale ser millonario de corazón.

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