“Gracias Hungría”, escribía en sus redes sociales el opositor Péter Magyar cuando, con alrededor del 30% de los votos escrutados, el recuento le concedía una nítida victoria frente a Orbán, la piedra en el zapato de la Unión Europea, con su ideario ultraconservador, populista, antieuropeísta y cercano a Rusia.
Con más del 80% del escrutinio, la alternativa europeísta y conservadora de Magyar fue la elegida por los húngaros, que le concedieron 137 escaños, más de dos tercios (en un Parlamento con 199 diputados), en unas elecciones legislativas que batieron el récord de participación del 77,8%, un síntoma de las ansias de cambio de rumbo político de los húngaros. Su partido derechista Tisza logra así una supermayoría, lo que permitirá hacer reformas políticas de calado.
El propio Orbán, que llevaba 16 años anclado en el poder, reconoció su derrota en una llamada con Magyar, que comenzó su andadura política como seguidor del primer ministro húngaro. “Hace un momento, el primer ministro Viktor Orbán nos felicitó por teléfono por nuestra victoria”, escribió Magyar también en Facebook, poco después de su mensaje de agradecimiento.
“Para nosotros el resultado es doloroso pero claro. No nos han otorgado la responsabilidad ni la posibilidad de gobernar. Felicito al ganador”, admitió Orbán ante los seguidores del Fisdez, partido que, con 54 escaños, pasa ahora a la bancada de la oposición.
El rotundo apoyo que recibió del presidente estadounidense, Donald Trump, que incluso mandó a su vicepresidente J.D. Vance a arroparlo en el cierre de campaña, no fue suficiente para que Orbán revalidara para un sexto mandato, quinto de forma consecutiva. “Fue un orgullo apoyar a Viktor para su reelección en 2022, y tengo el honor de volver a hacerlo. Viktor Orbán es un verdadero amigo, un luchador y un ganador. Tiene mi apoyo total para su reelección”, le respaldó.
Alineado tanto con la administración Trump como con el Kremlin de Putin, Orbán fue un gran obstáculo dentro de la Unión Europea, dinamitándola desde dentro y rompiendo el consenso en asuntos delicados como las sanciones a Rusia o la ayuda militar a Ucrania; por lo que su derrota es un balón de oxígeno para las instituciones europeas. “El corazón de Europa late con más fuerza en Hungría esta noche”, celebró, sin ocultar su alegría, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen en una publicación en X.
“Hungría ha elegido Europa. Un país retoma su camino europeo. La Unión se fortalece”, resaltó la líder europea, la primera en felicitar a Magyar.
Desde Europa le siguieron el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán Friedrich Merz, que celebraron el viraje europeísta del país. “Francia celebra esta victoria en términos de participación ciudadana en el proceso democrático, una victoria que demuestra el apego del pueblo húngaro a los valores de la Unión Europea y al papel de Hungría en Europa”, señaló el primero. El alemán pidió a Magyar “aunar fuerzas por una Europa fuerte, segura y, sobre todo, unida”.
“Tal como prometimos y como esperábamos, varios millones de húngaros hicieron historia una vez más, exactamente 23 años después del referéndum sobre la adhesión a la Unión Europea celebrado en Hungría”, clamó Magyar, en su discurso de triunfo, dejando clara su vocación europeísta. (RTVE)
Hungría
Opositor Péter Magyar pone fin a 16 años de Viktor Orbán
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