InicioNuevos HorizontesCarga horaria escolar Evolución o involución del aprendizaje

Carga horaria escolar Evolución o involución del aprendizaje

Segunda Parte

Por. Lic. Héctor Molina

 

Recordemos que…

 

En palabras de Jurjo Torres Santomé, la carga horaria es una dimensión del currículum que refleja las prioridades políticas y sociales de un sistema educativo. No es un valor neutro; la distribución del tiempo determina qué conocimientos se consideran valiosos y cuáles se marginalizan. Según este autor, la carga horaria debe ser analizada desde su calidad y no solo desde su cantidad, diferenciando entre el “tiempo nominal” lo que dicta el horario, y el “tiempo funcional” el que realmente se dedica al aprendizaje activo.

 

Asimismo, la carga horaria escolar no se entiende simplemente como una suma de minutos frente a un pupitre, sino como la gestión del tiempo pedagógico necesario para la consolidación de procesos cognitivos y el desarrollo de competencias.

 

Paradoja de mayor información y menor aprendizaje

 

La aparente paradoja de las nuevas generaciones, quienes están rodeadas de información constante pero enfrentan dificultades para consolidar aprendizajes profundos, se explica a través de procesos neurobiológicos y pedagógicos específicos. Desde la psicopedagogía y las neurociencias, este fenómeno no se debe a una falta de capacidad intelectual, sino a la forma en que el cerebro interactúa con el entorno digital actual.

 

A continuación, se detallan los factores clave que intervienen en esta situación:

 

  1. El colapso de la memoria de trabajo y la carga cognitiva

 

El cerebro humano tiene un límite de procesamiento de información en tiempo real, conocido como memoria de trabajo. Cuando un estudiante se expone a múltiples estímulos simultáneos (notificaciones, videos cortos, música y lectura), se produce una sobrecarga cognitiva. Según la Teoría de la Carga Cognitiva, el exceso de información irrelevante impide que los datos pasen de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo, lo que genera una sensación de haber “visto” mucho pero “aprendido” poco.

 

  1. La erosión de la atención sostenida

 

La exposición prolongada a formatos de consumo rápido ha modificado los circuitos de recompensa del cerebro. El sistema dopaminérgico (conjunto de vías en el cerebro que utilizan la dopamina) se acostumbra a estímulos breves e intensos, lo que dificulta la atención sostenida, que es la capacidad de concentrarse en una sola tarea compleja durante un tiempo prolongado. El aprendizaje profundo requiere esfuerzo y tiempo, procesos que entran en conflicto con la gratificación instantánea de las redes sociales.

 

  1. La diferencia entre información y conocimiento

 

Existe una distinción fundamental en las neurociencias entre poseer datos y construir conocimiento. La información es externa y fragmentada, mientras que el conocimiento es el resultado de procesar, conectar y aplicar esos datos. El acceso inmediato a motores de búsqueda ha generado el llamado “Efecto Google” o amnesia digital: la tendencia del cerebro a no memorizar información que sabe que puede encontrar fácilmente en línea, lo que debilita la red de asociaciones mentales necesarias para el pensamiento crítico.

 

  1. La fragmentación del sueño y la consolidación neuronal

 

La neurociencia establece que el aprendizaje se consolida durante el sueño profundo, específicamente en la fase REM. El uso de dispositivos antes de dormir y la luz azul afectan la producción de melatonina, alterando los ciclos de descanso. Sin un sueño de calidad, el hipocampo (región cerebral clave para la memoria) no logra “grabar” de manera eficiente lo estudiado durante el día, resultando en un aprendizaje frágil que se olvida rápidamente.

 

  1. La saturación de la instrucción sin aplicación práctica

 

Desde una perspectiva pedagógica, el aumento en la cantidad de clases o contenidos no garantiza una mejor educación. El cerebro aprende mejor mediante la metacognición (pensar sobre el propio pensamiento) y la aplicación práctica. Cuando la educación se vuelve meramente receptiva y masiva, se omite el proceso de reflexión y síntesis, elementos indispensables para que el aprendizaje sea significativo y duradero en el tiempo.

 

  1. El fenómeno de la “ilusión de competencia”

 

El hecho de leer un texto o ver un video educativo varias veces puede generar una sensación falsa de dominio. Al no enfrentarse al esfuerzo de recuperar la información de la memoria sin ayuda (práctica de recuperación), los estudiantes confunden la familiaridad con la comprensión. Esto explica por qué muchos sienten que entienden todo en clase, pero fallan al momento de aplicar esos conceptos de forma autónoma.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES