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Bolivia registrará decrecimiento de -3,2% este año según el BM

Bolivia por tercer año consecutivo registrará decrecimiento. El Banco Mundial (BM) proyecta para el país un -3,2% para la presente gestión y de acuerdo a la información de la entidad internacional, la situación negativa se viene arrastrando desde el 2024. Se espera que la economía boliviana recupere el 2027, con un crecimiento estimado de 4%.

De acuerdo a información del BM, que publicó ayer el Panorama Económico de América Latina y el Caribe, Jamaica también registrará una cifra negativa de -1%; pero el de Bolivia es el dato más alto con -3,2%; mientras las otras economías crecerán, como la de Paraguay que tendrá el mayor crecimiento con 4,4%.

Para el analista económico, Gonzalo Chávez, el panorama que muestra el organismo internacional, presenta a una economía boliviana paralizada y con tercer año consecutivo de recesión.

Todavía las medidas implementadas por el Gobierno son tibias y necesita estructurales para empezar a cambiar, y atacar el problema principal, el déficit fiscal, que redujo por la eliminación de los subsidios, pero la guerra en medio oriente lo ha vuelto a reponer por el alto precio del petróleo en el mercado internacional, aunque se observa que en las últimas horas cayó a menos de 80 dólares el barril en mercados internacionales, de acuerdo a la opinión de varios economistas, que coincidieron por separado.

CUATRO RECOMENDACIONES

En toda la región, algunos gobiernos están recurriendo a la política industrial para aprovechar este potencial. El informe sostiene que la efectividad de cualquier estrategia de este tipo dependerá de sentar primero las bases correctas.

«Para que América Latina y el Caribe aumente el crecimiento y diversifique sus economías, las políticas industriales o de productividad necesitan invertir en la base: habilidades, apertura e instituciones sólidas, las condiciones que permiten a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crecer», señaló el economista jefe del Grupo Banco Mundial para América Latina y el Caribe, William Maloney.

En ese contexto, el informe destaca cuatro recomendaciones para construir esta base: Cerrar las brechas de habilidades mediante la educación, la formación técnica y el desarrollo gerencial; ampliar el acceso al financiamiento y fortalecer los marcos de insolvencia para que las empresas puedan asumir riesgos y crecer; profundizar la integración comercial para impulsar la competitividad y la adopción de tecnología; y fortalecer la capacidad institucional para diseñar políticas que puedan identificar fallas del mercado, ajustar el rumbo y mantener los resultados.

INCERTIDUMBRE

El organismo internacional proyecta que América Latina y el Caribe (ALC) crecerá un 2,1% en 2026, por debajo del 2,4% registrado en 2025. El crecimiento para 2027 se proyecta en un 2,4%. Las perspectivas moderadas reflejan un entorno macroeconómico desafiante, en el que los elevados costos de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo.

El informe sostiene que, con las políticas adecuadas, la región puede reorientarse y aprovechar sus recursos naturales, su potencial energético y su impulso reformador para crear empleos de calidad y fomentar un crecimiento más inclusivo y productivo.

«América Latina y el Caribe cuenta con los activos —y la capacidad de reforma— para lograr mucho más. La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad», afirmó la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra.

El gasto de los consumidores continúa apoyando el crecimiento, aunque de manera modesta. La inversión sigue siendo débil, ya que las empresas se muestran cautelosas ante un entorno externo difícil en el que se espera que las tasas de interés mundiales se mantengan elevadas, el crecimiento en las economías avanzadas y en China se desacelera, y la incertidumbre en la política comercial persiste, detalla el Banco en su boletín de prensa.

Las tensiones geopolíticas, incluido el conflicto en el Medio Oriente, han agravado el desafío al elevar los precios de la energía e introducir riesgos inflacionarios que podrían retrasar la flexibilización monetaria.

Estos factores ejercen una presión adicional sobre gobiernos que ya operan bajo estrictas restricciones fiscales. Los coeficientes de deuda pública, aunque estabilizados, siguen siendo elevados según los estándares históricos, y los altos pagos de intereses reducen el espacio para el gasto en infraestructura e inversión social, las áreas más críticas para el crecimiento a largo plazo, advierte.

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