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Zazie Beetz habla de Asia en Te Van a Matar

Sobre cómo te llegó el proyecto y tus primeras impresiones…
Kirill me envió su guion junto con un enlace a su primera película. Lo leí y vi la película. Lo que realmente me gustó del guion fue ese guiño cómplice tan marcado y lo evidente que era lo mucho que él se estaba divirtiendo con el género y con la historia. Avancé en mi lectura de las páginas a toda velocidad, algo que no es nada común en mí. Genuinamente me entretuvo y hubo momentos que, genuinamente, me dejaron sin aliento. Simplemente, se sentía como algo divertido, pero además con un personaje que tenía apuestas reales. Y no solo en términos de supervivencia, sino también emocionales, ligadas a su pasado complejo. Era una mezcla muy lograda entre ligereza y diversión, con el drama justo para equilibrarlo. Hay muchos momentos cómicos en la película que aportan una luz y una frescura muy necesarias frente a lo sangriento, a la crudeza y al peso emocional de la historia. En ese sentido, creo que es una película muy bien equilibrada. Tiene de todo: adrenalina, comedia, una carga emocional genuina. Y, además, es muy disfrutable a nivel visual; verdaderamente atrapa por lo poderosa que resulta en pantalla.

Sobre la visión del director Kirill Sokolov para la película…
Pude ver con muchísima claridad su visión estética y su tono, que son muy únicos. Lo sentí como algo fresco, como otro vuelco dentro de este género –que ahora es bastante popular– pero con una inyección de frescura. Pude visualizar el guion con total claridad y mucho de lo que imaginé después de ver su otra película, terminó reflejándose en la construcción de los sets y en la paleta de colores. Me impresionó lo bien que logró integrar su estilo con lo que proponía el guion. Sinceramente, no creo que esta película pudiera haber salido de la mente de alguien más. Él es una persona muy idiosincrática y su personalidad está salpicada por todas partes en la película. Tiene una energía muy brillante, casi eléctrica, y eso se percibe claramente en el resultado. A nivel estético, tiene esta vibra divertida de Europa del Este de los años 90. Lo digo también como alguien desde mi contexto personal: la mitad de mi familia es de Alemania del Este y, durante los noventa, pasé mucho tiempo en Alemania.

Sobre el uso de efectos prácticos vs. los CGI…
La verdad es que tenía muchas ganas de saber si haríamos muchas cosas con efectos prácticos en vivo, en lugar de utilizar CGI, y me emocioné mucho cuando Kirill dijo que nos decantaríamos totalmente por lo práctico en vivo. Lo cual, a veces, fue complicado dentro del set de filmación, pero al final es mucho más divertido y atractivo de actuar… y para reaccionar ante ello. Creo que hace que la experiencia visual sea mucho mejor y más interesante. Me lo explicó todo –es famoso por

tener estos storyboards tan minuciosos, que tiene planificado cada minuto, cada segundo de la película–; me los enseñó durante una de nuestras videollamadas por Zoom. Me emocioné. Me gustó su energía, me gustó su pasión. Fue entonces cuando decidí que quería hacer TE VAN A MATAR.

Sobre el ambiente del Virgil…
El Virgil, en términos de color, se mueve en una gama de tonos saturados y opulentos, casi como de gemas, con colores profundos. Amo la propuesta cromática de la película; conecta mucho con lo que a mí me atrae de forma orgánica. Pero también tiene un elemento pop. Hay una mezcla entre lo vintage y lo moderno que siento muy propia de Kirill y que, además, me remite a películas noventeras como El quinto elemento, que tienen esa sensibilidad de algo antiguo pero nuevo, brillante pero también un poco oscuro, excéntrico pero dramático, con cosas totalmente desbordadas sucediendo. Me parece que TE VAN A MATAR tiene mucho de esos elementos.

Sobre lo que hace que una película de terror sea una buena experiencia…
Creo que una buena película de terror, para mí, siempre se reduce a que haya algo realmente en juego. Creo que la vida y la muerte son obviamente importantes, pero creo que preocuparse por estas personas más allá de simplemente “espero que ella salga”, que el público se involucre más allá de los sustos, es importante. No creo que esta película se base tanto en los sustos de sobresalto como en la diversión del thriller y en una especie de diversión gore, pero también hay una conexión con los personajes, que están tomando una decisión y llevándola a cabo. Quiero decir, hay chasquidos, sangre y globos oculares rodando, pero se siente divertida y juguetona, además de aterradora. Para mí, esos son los elementos que hacen una buena película de terror y lo que hace que esta película sea interesante.

Sobre la lucha de tu personaje por sobrevivir a la noche…
El Virgil es una secta satánica que practica sacrificios humanos y Asia es la siguiente en su lista. Normalmente, buscan a gente que esté sola, a la que nadie vaya a buscar, de la que no esperen que pueda defenderse. Entonces, Asia se defiende y ellos se quedan en shock total. Además, ellos tampoco son necesariamente diestros para pelear y ella no es una militar entrenada, ni nada por el estilo, es más bien una chica peleonera, salvaje y, a veces, torpe. Una combinación que me gustó mucho. Su personaje no es una máquina, pero hace lo mejor que puede con lo que tiene. Simplemente, va sacando partido a las herramientas, el contexto y la situación que tiene delante.

Sobre el entrenamiento para la película…
En realidad, estaba rodando otra película en Ciudad del Cabo y empecé a entrenar mientras estaba allí; luego volví a casa durante un mes y contraté a un entrenador, Michael Olajide, que es increíble. Se especializa en boxeo. Él fue boxeador y es una persona maravillosa, un hombre estupendo. Fue

genial. Cuando estuve en casa, entrené con él cinco días a la semana durante unas dos horas, para que los movimientos del boxeo se me quedaran lo más grabados posible en el cuerpo. Luego, me fui al set y entrené como stunt todos los días durante tres semanas antes de iniciar el rodaje. Entrenamos, pero más enfocados en el acondicionamiento físico y en aprender las peleas, lo que al final se basa más en una coreografía, por lo que, físicamente, es menos demandante que hacer ejercicio, levantar pesas y ese tipo de cosas. ¡Lo hicimos todo y yo estuve agotada! Pero se preocuparon mucho por no agotarme, algo que agradecí mucho. Marcó una diferencia enorme. No puedo insistir lo suficiente en ello. Creo que me permitió tener la resistencia necesaria para hacer todas las escenas de acción de esta película.

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