El enviado especial del Kremlin, Kirill Dmitriev, lanzó una dura advertencia a Occidente: el mundo se encamina hacia un colapso energético sin precedentes.
Según el director del Fondo Ruso de Inversión Directa, la Unión Europea y el Reino Unido enfrentan una «desindustrialización» inevitable tras haber rechazado el gas y el petróleo rusos, una decisión que calificó como «dispararse en el pie».
La crisis se ha agudizado por la escalada en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz, lo que ha disparado el crudo Brent por encima de los 110 dólares y el gas en Europa un 70% solo en marzo.
Ante este escenario, Dmitriev vaticina que los precios podrían escalar hasta los 200 dólares por barril, obligando a las potencias occidentales a suplicar nuevamente por el acceso a la energía rusa para evitar la quiebra de sus sociedades. (Agencias)
