El próximo 26 de marzo, para Bolivia, el desafío tiene un nombre propio: Surnam, un rival que para muchos de nosotros es un enigma, pero que en la cancha representa un obstáculo físico y táctico, antes de la gloria de sentirnos vivos para triunfar y luego iniciar una nueva historia que también tiene nombre: Irak.
Por ahora, nos interesa el primer rival, del que sabemos que cuenta con futbolistas de roce internacional y una potencia que nos exigirá- sin duda- la mejor versión de nosotros mismos.
Sin embargo, hoy el único mensaje válido debe tener un enfoque de unidad porque este grupo, llamado por el profesor Óscar Villegas , ha demostrado que cuando el talento se combina con sacrificio, las distancias se acortan.
Monterrey debe ser el escenario donde La Verde sienta el respaldo de millones de corazones que laten desde el altiplano, hasta los llanos. Somos uno, sin importar regiones. Es el momento de dejar de lado las críticas pequeñas y enfocarnos en el objetivo mayor y tener además un solo pensamiento: «Bolivia no se detiene», que es mucho más que una frase hecha.
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