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En conversación con la guionista, directora y productora Maggie Gyllenhaal, sobre La Novia

LA CHISPA DE UNA IDEA
Maggie Gyllenhaal: Estaba en búsqueda de una nueva historia. Vi un tatuaje de la novia de Frankenstein en una fiesta y pensé: “Hay algo en este personaje que ha cautivado a nuestra cultura”. Entonces, vi la película por primera vez, porque nunca la había visto, y me pareció muy interesante que ella no figurara realmente en la historia. Diría que Elsa Lanchester causa un gran impacto. Lo que quiero decir es que solo aparece durante tres minutos, pero, de alguna manera, ha conquistado la cultura. Pero, para ser sincera, no habla. No dice nada. No tiene oportunidad de expresarse. Me pareció un enigma interesante. Es comprensible que este tipo se sienta tan desolado y busque una pareja. Pero, entonces, cualquiera servirá su propósito y regresa a la vida a alguien que no tiene ninguna agencia (capacidad de decisión). Entonces, ¿qué pasa si tomas ese mismo formato, esa misma historia, pero le das a ella una gran capacidad de decisión, y le das una enorme necesidad e inteligencia, y sensibilidad, y vulnerabilidad, y poder? ¿Qué pasa entonces? Me pareció un enigma que digno de resolver.
EL ENCANTO DE FRANKENSTEIN
Maggie Gyllenhaal: Esta es la historia de la novia de Frankenstein y, en última instancia, como queda claro por el título, es la historia de La Novia. Pero es una historia diferente. Lo que quiero decir sobre Frankenstein y la razón por la que Frankenstein, Mary Shelley y la idea me resultaron tan interesantes es porque tengo interés en la monstruosidad, lo monstruoso. Me interesa la monstruosidad que veo fuera de mí y que, en este momento, creo que está verdaderamente viva y presente en todas partes. También me interesa la monstruosidad que veo en mí misma. Y en aquel momento me interesó, especialmente, eso. Me pregunté: “¿Qué es esta cosa aterradora que, personalmente, creo que está en todos nosotros?”. Y Frankenstein es una forma de pensar y comprender eso. Porque en el libro, Frankenstein es, en mi opinión, un monstruo con el que puedes empatizar y que te permite, tal vez, mirar al monstruo que hay dentro de ti. Pero [esta historia] no es eso. Ese es el punto de partida, pero mi película es realmente una historia diferente.
JESSIE BUCKLEY
Maggie Gyllenhaal: Había trabajado con Jessie en La hija oscura, la primera película que dirigí. Su trabajo es verdaderamente brillante en ese filme, me encantó y creo que cuando trabajamos juntas, las dos supimos que, de verdad, éramos almas gemelas. Una de las cosas que más me gustan de ser directora es descifrar qué lenguaje hay que utilizar con cada actor. Sin embargo, con Jessie, simplemente le hablé como me hablo a mí misma. Fue completamente puro. Entonces, debí contenerme y evitar escribir este papel para ella, porque pensé que, si lo hacía, tal vez limitaría lo que podría ser. Simplemente intenté no pensar en nadie ni imaginar nada. Luego, lo escribí y pensé: “OK, solo puede ser Jessie”. Y sigo sin saber quién más podría haber interpretado este papel. Me parece que tiene que ver con su sabiduría al entender que cada ser humano contiene todo el espectro de emociones: lo fiero y poderoso, y justo a un lado de eso, la vulnerabilidad más profunda. También la inteligencia, lo completamente irracional, lo sexy y, a veces, incluso lo feo. Todo eso, en conjunto, es lo que conforma a una persona. Y creo que lo extraordinario de ella como actriz es que realmente permite que todos esos matices formen parte del trabajo. Y gracias a eso, pienso que muchísimas personas pueden identificarse con lo que hace. Y La Novia, el papel que yo le estaba pidiendo que interpretara, necesita todo eso para funcionar.
CHRISTIAN BALE
Maggie Gyllenhaal: Voy a ir un poco hacia atrás. Él y Jessie tenían una conexión tan real, profunda y especial. Eso es algo que no puedes anticipar, salvo porque –en mi opinión– hay muchos actores muy buenos, y pienso que hay un puñado diminuto que son verdaderamente brillantes, y ellos dos son actores brillantes. Parte de la habilidad de un actor brillante consiste en poder acercarse a alguien y entregarle el corazón. Y Christian… a ver, yo simplemente soñé en grande. Pensé: “Está bien, escribí este papel. Voy a pedirle a quien yo quiera. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que te digan que no. ¿Puedo tolerar que me digan que no? Sí, puedo.” Así que dejé que mi mente divagara: ¿quién es mi Frankenstein? En cierto sentido, retomé mucho del libro, porque Frank en la novela siente muchísimo, es muy vulnerable, está lleno de necesidad y de hambre, y también es muy inteligente. Quiero decir, el Frankenstein del libro se queda en un granero escuchando a la gente y aprende francés. Eso no es fácil. Necesitaba a alguien con todas esas características y que, además, fuera fuerte. Hace cosas muy jodidas, este monstruo, como hacen los monstruos. Y, como yo diría, como todos hacemos. Necesitaba a alguien capaz de sostener todo eso y de encarnar lo monstruoso de una manera que nos permita mirarlo y decir: “Sí, yo no le reviento la cabeza a la gente, pero hay partes de mí que tienen ese nivel de rabia.”

LA MUERTE EN LA VIDA
Maggie Gyllenhaal: Jessie interpreta primero a Ida, la mujer que finalmente es asesinada. Y de su muerte surge La Novia. El propósito del frío comienzo, de ver cómo matan a esta mujer… es decir: “Vamos a ver morir a esta mujer. Alguien tiene que morir para volver a la vida y convertirse en La Novia, y será ella”. Y creo que, a pesar de que solo vemos a Ida durante menos de diez minutos, es alguien que se ha mantenido callada durante la mayor parte de su vida, que no ha sido capaz de decir lo que sabía que era verdad y, al final, eso la mata. Y La Novia no es así. La Novia es una superheroína en cuanto a decir la verdad.
HASTA LUEGO, HISTORIA DE AMOR.
Maggie Gyllenhaal: Creo que cuando Frank y la Dra. Euphronious devuelven la vida a La Novia, se establece una conexión inmediata entre Frank y La Novia. Pero, casi inmediatamente, él le miente. Le dice: “Eras mi prometida. Estábamos destinados a casarnos”. Le miente y se inventa un nombre. Se inventa una historia. Y esa es una forma bastante difícil de comenzar una relación. Al mismo tiempo, es algo con lo que creo que mucha, mucha gente puede identificarse. Creo que Frank le miente porque no cree que ella se quede con él si le dice la verdad. Creo que esa es, con frecuencia, la razón por la que las personas se mienten entre sí. Y, a menudo, la razón por la que las personas mienten a las personas que aman. Pero esa información la confunde verdaderamente. Mentir a alguien los devasta, y si mientes sobre una cosa, podrías mentir sobre cualquier otra. Esa es la base de su relación. Pero, a pesar de eso, hay intermitencias de la conexión entre estas dos personas durante toda la película. Y es real y profunda. Y creo que La Novia no tiene nada más de qué sostenerse. No sabe su nombre. No sabe dónde vive. No tiene memoria. Básicamente, durante gran parte de la película no tiene más remedio que seguir con esta ficción. Y entonces, como en todas las relaciones que van a funcionar –y creo que en todas las buenas historias– llega un momento en el que la mentira ya no funciona y la verdad debe salir a relucir. O sale a la luz la verdad o todo se desmorona. Creo que su relación es ambas cosas, una tragedia totalmente clásica y, en última instancia, quizá no lo sea. Pero amo esto que él dice: “Es tu mente lo que amo”. Eso es sexy.
LA EXPERIENCIA DE IR AL CINE
Maggie Gyllenhaal: Genuinamente pienso que esta película es un viaje y que es una historia que hay que ver en el cine. Creo que toda la experiencia –llegar al cine, comprar palomitas, sentarse en la sala, que se apaguen las luces– es verídica. Te abrochas el cinturón de seguridad, o no, lo que quieras. Es curioso, porque seguimos hablando de la película como si ofreciera y dijera algo nuevo, pero hay algo de clásico en la experiencia. Son dos horas. ¿Tienes dos horas? Siéntate. Apaga todo y emprende el viaje. En realidad, es trasladarse a otro lugar y, una vez que te subes, no hay oportunidad de bajarte. Esa es la verdad. En ese sentido, es como una montaña rusa. Una vez que te subes, ya no hay vuelta atrás. Y, luego, vuelves a tu vida. Pero, espero que, si te subes y disfrutas del viaje, la sensación de volver a tu vida después será un poco diferente.

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