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Sánchez clama «no a la guerra» y pide diplomacia en conflicto

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió ayer el «no a la guerra» y exigió una «solución diplomática», porque aseguró que «no se puede responder a una ilegalidad con otra». Además, advirtió de que es «ingenuo» pensar que «practicar seguidismo ciego y servil es liderar».

Lo señaló en una comparecencia institucional en el Palacio de la Moncloa ante la situación en Oriente Medio y tras las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de «cortar todo el comercio con España», después de que el Gobierno español anunciara que no permitiría que Washington utilizara las bases de Morón y Rota en su ofensiva contra Irán. Para Trump, España «es un aliado terrible».

En una declaración de unos diez minutos, sin preguntas, Sánchez afirmó que la posición de España es «clara y consistente», y que «se resume en cuatro palabras: No a la guerra». Además, subrayó que es la «misma» que la que ya ha expuesto con los guerras en Ucrania y en Gaza.

En opinión de Sánchez, «no se puede responder a una ilegalidad con otra, porque así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad», por lo que llamó al «cese de las hostilidades» y a «una resolución diplomática del conflicto».

«Porque España es un miembro pleno de la Unión Europea (UE), la OTAN y la comunidad internacional, esta crisis también nos afecta. Por eso, tenemos que exigir la resolución a EEUU a Israel y a Irán para que paren antes de que sea demasiado tarde», subrayó.

 

«MIEDO A REPRESALIAS»

Además, Sánchez lanzó también un aviso a Estados Unidos y es que España no será «cómplice de algo malo para el mundo», como es la guerra en Irán «solo por el miedo a las presalias de alguno».

Pero al mismo tiempo quiso dejar claro que el Gobierno español está en contra del régimen de los ayatolás. «Repudiamos el régimen de Irán porque reprime y mata vilmente a sus ciudadanos, particularmente a las mujeres, pero a la vez rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política», insistió.

El jefe del Ejecutivo aseguró también que España va a «colaborar con todos los países de la región que abogan por la paz y el cumplimiento de la legalidad», a los que prometió apoyar con «recursos diplomáticos y materiales», así como también va a trabajar con sus «aliados europeos» en una «respuesta coordinada y eficaz».

Asimismo, defendió que el Gobierno de España «está con quienes tiene que estar»: «Con los valores que nuestros padres y abuelos fijaron en nuestra Constitución, con los principios fundacionales de la UE, con la Carta de las Naciones Unidas, con el derecho internacional, con la paz, y con la coexistencia pacífica entre países y su convivencia».

En un mensaje en la red social X, Sánchez agradeció «las llamadas y mensajes de apoyo» que recibió de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa y del presidente de Francia, Emmanuel Macron, y otros aliados, tras las amenazas de Trump.

 

«ERRORES DEL PASADO»

El presidente del Gobierno sostuvo que no se puede «asumir que el mundo solo puede resolver los problemas con conflictos», por lo que pidió «no repetir los errores del pasado». En este sentido, recordó la guerra de Irak, de la que señaló trajo «un mundo más inseguro y una vida peor».

«Hace 23 años otra administración estadounidense nos arrastró a una guerra en Oriente Medio, que en teoría se hizo para eliminar las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein, llevar la democracia y garantizar la seguridad global, pero visto en perspectiva, produjo el efecto contrario: desencadenó la mayor oleada de inseguridad en nuestro continente desde la caída del Muro de Berlín», señaló.

Sánchez incidió en que aquel conflicto «generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un incremento generalizado de la energía, y en definitiva, del coste de la vida».

«Ese fue el regalo el trío de las Azores, un mundo más inseguro y una vida peor», aseguró en referencia a la Cumbre de las Azores celebrada en marzo de 2003, una reunión en la que los entonces jefes de Gobierno de Estados Unidos, George Bush; de Reino Unido, Tony Blair, y de España, José María Aznar, lanzaron un ultimátum al régimen iraquí de Sadam Hussein para que se desarmara.

Días después, se produjo la invasión estadounidense de Irak, y Al Qaeda puso en el punto de mira a los tres países de la cumbre y cometió atentados en Estados Unidos en 2001 (11S), en Madrid en 2004 (11M), y en Londres en 2005 (7-J).

 

ESTUDIA MEDIDAS

Por otro lado, Sánchez garantizó que el Gobierno hará «lo mismo que ha hecho en otros conflictos» anteriores y aseguró que está asistiendo a los españoles que están en Oriente Medio y desean regresar a nuestro país. «Nuestros compatriotas pueden tener la certeza de que vamos a protegerles y traerles de vuelta a casa», afirmó.

También avanzó que el Ejecutivo está estudiando posibles medidas para «ayudar a los hogares, a los trabajadores, a los autónomos y a las empresas a mitigar los impactos económicos de este conflicto». En este sentido, indicó que España cuenta con los «recursos necesarios para hacer frente a esta crisis».

 

POSICIÓN SOBRE BASES

Posteriormente, en una visita a Montoro (Córdoba), la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, reiteró que la posición del Ejecutivo es «no autorizar que las bases militares de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) contribuyan a incrementar la escalada bélica», y pidió al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, que «rectifique» su posición y la del PP al respecto.

«Sería importante que Moreno Bonilla rectificara la posición que ha mantenido él y el PP, que ha sido dar carta blanca a EEUU para que haga lo que crea conveniente con las bases sin contar con España ni con la Comisión europea», reprochó, en declaraciones a los medios.

Montero rechazó que España vaya a ser «vasallo de nadie», ni se va a dejar «amenazar». «Vamos a defender lo que creemos. Creemos en unos valores que tienen el dialogo como bandera, que huye de utilizar la fuerza bruta de la guerra para solucionar conflictos», insistió. Además, pidió al «principal partido de la oposición» que se mantenga del «lado del Gobierno», porque, a su juicio, eso haría «más fuerte a España».

Al igual que Sánchez, la vicepresidenta del Gobierno defendió que España «siempre ha estado del lado de la paz y el diálogo como única fórmula para encontrar la solución a los problemas que tiene el mundo». Asimismo reiteró que el Ejecutivo esta en contra del Gobierno iraní y «su falta de respeto a los derechos humanos», pero advirtió de que eso «no es una justificación para romper el orden internacional».(RTVE)

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