Ante las constantes denuncias respecto a un supuesto boicot interno que busca perjudicar al actual gobierno desde la administración pública, el analista y docente universitario Julio Alvarado afirmó que en democracia no se puede censurar la militancia política; sin embargo, no debe permitirse que quienes abusaron del poder y condujeron el país con ineptitud y corrupción, se mantengan en espacios que requieren de gente proba y eficiente.
A través de sus redes sociales, Alvarado aseveró que los ciudadanos respetuosos de los valores democráticos no tienen ninguna objeción a que alguna persona tenga una militancia política y la ejerza libremente, sin embargo, lo que debe cuestionarse son las maniobras a las que han recurrido funcionarios públicos ligados al “masismo” para mantenerse en el aparato estatal.
Según el especialista, quienes ocuparon cargos públicos y diferentes espacios de poder durante los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), son corresponsables de todo el daño provocado al país, por lo que no es correcto que se mantengan en cargos desde los que anteriormente se asumieron malas decisiones y se abusó del poder político.
“Como defensores de la democracia, no podemos censurar la militancia política de ninguna persona, tienen todo el derecho a tenerla, lo que no aceptamos, es que los que asaltaron las arcas del Estado, generaron desinstitucionalización en la administración pública, reprimieron y encarcelaron a gente inocente, sigan ejerciendo poder, mimetizándose como funcionarios probos y eficientes”, dijo.
Según Alvarado, esta postura no debe entenderse como una persecución con base en la militancia política de alguna persona, sino como un rechazo a la permanencia en la función pública de elementos que demostraron ineptitud y alta corrupción en el aparato estatal, actos que generaron la crisis multidimensional profunda que actualmente castiga al país.
En esa línea, reprochando que los causantes de la crisis se mantengan incrustados en la función pública y otros espacios de poder, Alvarado llamó a que la sociedad civil se mantenga vigilante ante una posible rearticulación de las fuerzas que ostentaron el poder durante las últimas dos décadas, cuyos militantes y simpatizantes aún no han sido removidos del aparato estatal como se esperaba.
“Movimientos democráticos de la sociedad civil como el 21-F, deben rearticularse, porque la cruzada no ha concluido, la democracia es un bien que debemos fortalecer y cuidar. Actualmente, los totalitarios siguen incrustados en ministerios, empresas estatales, el Órgano Judicial, el Ministerio público y la Asamblea Legislativa”, alertó.
La semana pasada, el presidente Rodrigo Paz se refirió al tema del combustible desestabilizado que se comercializó en territorio nacional, mismo que provocó severos daños en centenares de vehículos del transporte público y privado, insistiendo en que hubo un “boicot” y una “trampa” por la que los responsables deberán pagar.
“Esto no se va a quedar así. Tienen mi palabra de que los responsables van a caer, como estamos metiendo a la cárcel a todos los corruptos que nos hicieron daño, van a caer aquellos que han hecho daño a la patria en esta actuación”, señaló Paz.
Además, el mandatario aseguró que el Estado tiene la obligación de asumir sus responsabilidades en este y otros temas, sin embargo, es preciso que exista paciencia y evitar que este hecho se politice.
“Más allá de que agarremos a los culpables, más allá de las carencias que tenemos de un Estado que nos han dejado tranca, hay que asumir y la gente tiene que sentir confianza en su Gobierno y en el Estado. Vamos a encarar. Lo que sí pido es paciencia y que no se politice. Iremos resolviendo uno a uno los problemas”, añadió.
En criterio de Alvarado, tras la derrota democrática del “masismo” a través del voto popular en los comicios generales del 2025, es preciso que desde la sociedad civil y los Órganos del Estado se respalde a la nueva administración y se mantenga vigilancia ante cualquier intento de reestructuración por parte de aquellas fuerzas que saquearon el país y lo dejaron en una profunda crisis.
“Esta débil democracia que se instaló desde noviembre pasado, debe ser fortalecida en los cuatro poderes del Estado y con la vigilancia de la sociedad civil democrática”, finalizó Alvarado, resaltando que reponer la democracia no fue fácil y tomó alrededor de diez años de movilizaciones pacíficas y denuncias.

