Luego del levantamiento de la subvención a los combustibles, que fue aceptada por la población, se detectó la distribución de gasolina de dudosa calidad que daño los motores de cientos de motorizados y ocasionó el enojo, especialmente, de los transportistas del sector público; este problema se agravó con denuncias de sobreprecios en la importación, por lo que Economía y Empresa convocó a dos técnicos, el primero, Gonzalo Saavedra, ex vicepresidente de Operaciones de YPFB y el segundo, Jaime Balanza, economista conocedor de la logística de importación. Ambos coincidieron que los problemas hubieran sido evitados con acciones técnicas de personal capacitado y con experiencia en el sector.
Saavedra realizó el análisis de toda la cadena logística de introducción de gasolina extranjera al territorio boliviano e indicó que la contaminación de la gasolina puede producirse desde los tanques de los buques, los tanques donde se descarga el combustible, los tanques de recepción de YPFB e incluso en los tanques de los camiones cisterna, además de los tanques de las estaciones de servicio.
La contaminación en cualquiera de los tanques indicados no debería acontecer porque existen normas de control que se debe cumplir; pero al parecer esa actividad vital no se cumplió posiblemente por negligencia o desconocimiento del personal de YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
Saavedra también acotó que los muchos tanques de recepción de YPFB son muy antiguos y por ello tienen tendencia a ensarrarse, si no fueron mantenidos de acuerdo a norma; por lo tanto, ese sarro puede ser un elemento de contaminación de los combustibles; también es posible que se haya almacenado combustible viejo que tiende a degradarse con el tiempo.
Otro elemento, de la posible contaminación es la mezcla con el alcohol que no debería superar el 12 por ciento, pues si ello aconteciera puede ocasionar problemas al parque automotor nacional que no está preparado para ese tipo de combustible.
SOBREPRECIOS
Respecto a las denuncias de sobreprecios en la internación de combustibles, el economista Jaime Balanza señaló que corresponde a entes judiciales y policiales investigar tal situación. Desde el punto de vista técnico, los actuales precios de los combustibles pueden costar 45 por ciento menos, si se logra eliminar a las empresas intermediarias que se hacen cargo de la importación.
Según el analista, YPFB podría comprar directamente a refinerías internacionales y aprovechar la logística desarrollada durante más de 80 años, evitando costos adicionales por intermediación.
En el plano operativo, observó que actualmente los buques, que contienen combustible, permanecen fondeados en altamar hasta 4 meses debido al olea y la falta de un sistema eficiente de rompeolas en el puerto de Sica Sica, lo que genera penalidades que se suman al costo final de combustible.
