En el Barrio Petrolero de Villa Fátima de La Paz está ubicado el taller de EMITEX, una pequeña empresa que se dedica al rubro textil en sus tres líneas de producción: 1) Mochilas, billeteras y sujetadores de cabello, 2) Guardapolvos, mandiles de algodón y de tela galleta para operaciones quirúrgicas además de estucheros de lona americana y 3) Bolsas ecológicas de tocuyo y tela galleta para diferentes usos domésticos e institucionales.
La ingeniera industrial Denisse Revollo es la propietaria de esta pequeña empresa que está registrada en el Régimen Simplificado y cuenta con un capital de inicio de 18.000 bolivianos, monto que creció a 40.000 en una reciente valuación; sin embargo, las entidades financieras y las instituciones gubernamentales frenan su mayor crecimiento porque exigen mayores garantías para conceder créditos para el emprendimiento, tales como contar con un inmueble propio.
Estas trabas burocráticas a las que están acostumbradas las pequeñas empresas, no desalientan a la ingeniera Revollo, quien se da modos para lograr clientela para sus productos, cartera que tiene a entidades como Bagó, UNIFEN, UNIFRANZ, PRO MUJER, y distintos establecimientos escolares que conocen la calidad de sus productos.
EMITEX cuenta con varias máquinas que facilitan su trabajo como las de costura, bordadoras, cerradoras y cortadoras, entre otras que permiten atender los pedidos de los clientes que indican sus requerimientos para dar curso a un proceso que se inicia con la elaboración de bocetos y elección del material a emplear.
Denisse Revollo siente que más allá de ofrecer productos confeccionados con calidad y responsabilidad, su pequeña empresa también da oportunidades laborales a madres de familia con niños que son rechazadas en otras fuentes laborales, al igual que abre sus puertas a jóvenes que quieren trabajar en la confección, a quienes se les enseña “desde cero” para que puedan generar ingresos.
La propietaria de EMITEX lamenta que, en licitaciones públicas, su empresa sea marginada por ser pequeña, debido a que las instituciones estatales prefieren a los “peces grandes” y no así a los emprendimientos que se abren camino.
Pese a las dificultades, Denisse no piensa en desfallecer, por el contrario, indica que seguirá esforzándose por lograr el crecimiento anhelado y en ese marco aconseja a los jóvenes iniciar un emprendimiento tomando un lápiz y papel para bosquejar su idea, no empezar la instalación de una gran empresa, sino una pequeña que irá en crecimiento.
