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Se mantiene la brecha de aprendizaje

Inversión educativa no detiene exclusión escolar

> A pesar de que el Estado invierte el 8% de su PIB en educación, el presupuesto no logra traducirse en inclusión, dejando a miles de estudiantes sin ejercer su derecho fundamental al estudiar.

Una brecha de desigualdad silencia el futuro de la educación en el país. Más de 300.000 adolescentes y jóvenes de comunidades indígenas y zonas vulnerables se encuentran actualmente fuera del sistema escolar. A pesar de que el Estado invierte el 8% de su Producto Interno Bruto (PIB) en educación, el gasto no logra traducirse en inclusión, dejando a miles sin ejercer su derecho fundamental al estudiar.
Con un análisis de la última década, el estudio “Situación de la Educación en Bolivia: Un aporte de la sociedad civil en educación”, realizado en 2025, evaluó el acceso, la equidad, la calidad y el financiamiento educativo, convirtiéndose en un aporte de la sociedad civil al debate sobre políticas públicas.
Los datos obtenidos del citado estudio difundido por Save the Children indican que a pesar de que el Estado boliviano invierte un sólido 8% del PIB en educación, la brecha de desigualdad sigue abierta. Actualmente, más de 300.000 adolescentes y jóvenes de comunidades indígenas y zonas vulnerables están excluidos de las aulas, viendo vulnerado su derecho fundamental a la formación.
En este contexto, niños, niñas y adolescentes, ven frustradas sus esperanzas de alcanzar su desarrollo como personas, en el entendido que la educación es mucho más que el ingreso aulas; es un catalizador de cambio. De acuerdo con la Unesco y la Cepal, esta herramienta impulsa el desarrollo económico y el empoderamiento ciudadano, elevando la competitividad de las naciones a una escala global.
La educación en el país vive una expansión notable: el Sistema Educativo ha crecido un 13.7%, concentrando su mayor fuerza en la educación regular con 2.9 millones de estudiantes. A esta cifra se suman 758.000 universitarios, conformando un panorama, donde lo público es protagonista: 9 de cada 10 estudiantes se forman en centros estatales. Esta hegemonía traslada al Estado una responsabilidad crítica, ser el motor de la política pública y el único responsable del éxito o fracaso del aprendizaje en las aulas, señala el estudio presentado.
Sin embargo, de acuerdo con el estudio realizado, la calidad educativa en el país atraviesa una situación crítica, evidenciada por los alarmantes retrocesos del lenguaje, matemáticas y ciencias naturales. La brecha en la competencia lectora es especialmente preocupante: siete de cada diez estudiantes de tercer grado y el 80% de los alumnos de sexto presentan serias dificultades para procesar textos. Estas deficiencias no se limitan a la falta de fluidez, sino que revelan una incapacidad sistémica para localizar información explícita, identificar la estructura de un relato o comprender el propósito comunicativo de lo que leen.
Este déficit funcional, detalla el informe, actúa como un efecto dominó que compromete el desarrollo cognitivo integral del alumnado. Sin las herramientas básicas para reflexionar sobre un contenido o emitir juicios críticos, los estudiantes quedan vulnerables ante la necesidad de relacionar conceptos complejos. En última instancia, esta desconexión con la lectura no solo posterga el aprendizaje académico inmediato, sino que anula la capacidad de desarrollar un pensamiento crítico, una habilidad indispensable para la formación de ciudadanos capaces de interpretar y navegar la realidad actual.
El panorama educativo enfrenta una crisis silenciosa, pero devastadora en el área de las ciencias exactas, la crisis del aprendizaje matemático se agudiza en la escuela primaria. Actualmente, el 80% de los estudiantes de tercer grado y el 66% de los de sexto grado se encuentran estancados en los niveles de desempeño más bajos. Esta deficiencia persistente no solo refleja un rezago pedagógico, sino que evidencia la incapacidad del sistema para garantizar que los alumnos dominen las competencias fundamentales antes de finalizar su educación básica.
Los resultados en el área de Ciencias Naturales también revelan un panorama preocupante para los estudiantes de 6to de secundaria. Actualmente, 9 de cada 10 estudiantes de último año de secundaria se sitúan en los peldaños más bajos de desempeño científico. No se trata solo de falta de estudio, sino de una incapacidad funcional: la gran mayoría de los futuros universitarios no logra interpretar un gráfico de datos, es incapaz de extraer conclusiones lógicas de descripciones técnicas y muestra severas dificultades para aplicar leyes básicas de la naturaleza a problemas cotidianos.
Bolivia atraviesa una crítica emergencia educativa. La brecha en los conocimientos mínimos de los estudiantes al egresar de la escuela no solo frena el desarrollo profesional, sino que vulnera el derecho fundamental a una vida digna. Ante este escenario, la Campaña Boliviana por el Derecho a la Educación (CBDE) insta a una resignificación urgente del sistema, proponiendo un modelo que trascienda la instrucción básica para recuperar una formación centrada en el pensamiento científico, la conciencia crítica y un enfoque emancipador que verdaderamente potencie las capacidades humanas.

 

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