León XIV se refirió ayer al aumento de las hostilidades entre La Habana y Washington y, al término de la oración mariana del Ángelus en la Plaza de San Pedro, afirmó sentir una “gran preocupación” por la “frágil situación de la Isla”, informó Vatican News.
Asimismo, el Sumo Pontífice se unió al mensaje publicado el sábado por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. “Invitando a todos los responsables a promover un diálogo sincero y efectivo, para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del querido pueblo cubano”, sostuvo.
En consonancia con lo anterior, exclamó: “¡Que la Virgen de la Caridad del Cobre asista y proteja a todos los hijos de esa amada tierra!”.
En el mensaje de los obispos cubanos, estos apuntaron: “Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes, pero no necesita para nada más angustias ni dolor. No más sangre ni más lutos en las familias cubanas. ¡Demasiado hemos tenido en nuestra historia reciente! Queremos y anhelamos una Cuba renovada, próspera y feliz, pero sin aumentar el sufrimiento de los pobres, de los ancianos, de los enfermos y de los niños cubanos”.
Al tiempo que agradecieron los gestos de ayuda humanitaria llegados desde EEUU tras el paso devastador del huracán Melissa por el oriente de la Isla, las autoridades religiosas se ofrecieron a mediar en las crecientes tensiones entre Washington y La Habana. Si así les fuera solicitado, la Iglesia Católica de Cuba está dispuesta a “contribuir a rebajar el tono de las hostilidades entre las partes y crear espacios de fecunda colaboración en orden al bien común”.
Los obispos alertaron que “las noticias recientes, que anuncian, entre otras, la eliminación de toda posibilidad de que entre petróleo al país, disparan las alarmas, especialmente para los menos favorecidos. El riesgo de un caos social y de violencia entre los hijos de un mismo pueblo es real”.
A pesar de criticar las consecuencias que para el pueblo cubano supondría un escenario de combustible cero, los obispos enfatizaron que “el respeto a la dignidad y al ejercicio de la libertad de cada ser humano dentro de la propia nación no puede supeditarse ni condicionarse a las variables de los conflictos externos”. Es por ello que exigen “que Cuba se abra a su propio pueblo, a todos los cubanos, sin exclusiones ni estrategias que busquen favorecer solamente a algunos”.
Señalan que “la Iglesia Católica en Cuba continuará acompañando a este pueblo que amamos, en el modo propio que deriva de la misión que el Señor le confió. Continuará orando por todos, celebrando la fe, anunciando el Evangelio, sirviendo a los pobres, los enfermos, las familias y los presos. Continuará invitando a la conversión, a la vivencia del amor fraterno, de la justicia y la paz”.
Los obispos invocaron a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, para que interceda y “para que la sensatez y la cordura prevalezcan sobre las amenazas, discordias y posturas que parecen irreconciliables, y para que todos los hijos e hijas de esta tierra podamos vivir en paz, dignos y felices aquí”. (Diario de Cuba)
Ciudad del Vaticano
El Papa expresa “preocupación” por la “frágil situación” en Cuba
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