Alguien dijo “cada día tiene su propio afán”, también “¿quién, por mucho que se afane, puede agregar una hora al día?”.
Hay días en los cuales se nos presentan dificultades, que nos generan preocupación porque no vemos una solución próxima. ¿Y qué pasaría si este quebradero de cabeza no fuese por ciertos problemas puntuales, y empezase a ocupar más espacio en mi vida, afectándome en distintas áreas?
Miedo versus ansiedad
En el miedo podemos observar un objeto y situación que nos pone en alerta y nos prepara para tres tipos de acciones: la huida, la lucha o la parálisis. Por ejemplo, si sale a mi encuentro un animal cuyas intenciones desconozco, mi mente y mi cuerpo se preparan para resolver la situación, sea corriendo como un atleta olímpico o volviéndome un gladiador o, en extraños casos, paralizándome, sin saber qué hacer.
Mientras que, en la ansiedad, falta ese objeto causante de la alerta o es difícil de precisar y se presenta acompañado de sentimientos de inseguridad. Partiendo de este ejemplo, podemos entender síntomas como las palpitaciones, sentir calor o frío en el cuerpo, sensación o falta de aire, transpiración en manos, pensamientos o ideas de que “algo malo va a pasar”, puede surgir una “sensación de muerte inminente”, entre otros.
La cronología con la que esta sintomatología aparece ayuda a definir el diagnóstico, ya que cuando se vuelve una situación repetitiva podemos estar frente a algún trastorno de ansiedad. Por ejemplo, ataque de pánico, ansiedad generalizada, fobia, ansiedad social, etc., cada una con su característica particular.
El cambio necesita acciones
Es creencia popular que, para superar la fobia a las arañas, solo basta con exponerse frente al animal y esto hará que la emoción ceda por sí sola, pero esto no ocurre así, hace falta un cambio en los pensamientos, en las ideas, etc., y esto se logra con paciencia y trabajo.
Veamos algunas recomendaciones para empezar a cambiar las creencias que sustentan estas ideas.
Según el doctor S. Palermo, médico psiquiatra, lo primero es la decisión de tomar riesgos. Cuando vamos a tener una entrevista de empleo, sabemos que podemos ser rechazados, pero es un paso necesario si busco cambiar mi situación económica.
Los riesgos forman parte de nuestra vida, del tomar decisiones, conocida es la frase de vendedores: “El no ya lo tiene, usted va por el sí”.
No arriesgarse conlleva un riesgo, el de perder aquello que podría ayudarle a cumplir con sus sueños, sea un trabajo, una pareja, etc.
Por otro lado, cierta actitud de pasividad nos afecta en el área de la autoestima, pudiendo generar pensamientos negativos, valoraciones negativas de uno mismo, aumentando la frustración y ser motor de una mayor ansiedad.
Otro punto es aprender quién soy y lo que soy capaz de hacer. Conocerme, preguntarme por mi identidad y sobre qué creencias o ideas la estoy cimentando, ya que a veces, no nos damos cuenta y hemos adoptado una identidad que no es nuestra y responde a lo que otros han dicho de mí, como ser mis padres u otras personas. ¿Y cómo saber de qué soy capaz? Tenemos ante nosotros dos miradas distintas, hay quienes optan por mirar al pasado y poder reconocer dónde empezó su camino y hasta dónde han llegado a pesar de las dificultades de la vida, y hay quienes, poniendo su vista en la meta, deciden correr la carrera dejando atrás las cosas pasadas. Ambas visiones reconocen que aún queda un camino por delante, tal vez la forma sea poder ubicar metas a corto plazo, realistas, cada logro, por pequeño que sea, refuerza nuestra autoestima y nos da empuje y confianza.
Hay muchas estrategias y técnicas para afrontar el miedo y para poder hacer de la ansiedad un vehículo. Una buena forma es estudiando al respecto. Hoy vivimos en una sociedad con múltiples fuentes de información, donde podemos hallar consejos y recomendaciones de expertos de renombre.
También podemos recurrir a ejercicios de relajación, técnicas de respiración, meditación, etc. Y si a esto acompañamos con la ayuda profesional, con un espacio psicoterapéutico, que es de gran valor, y/o los tratamientos psicofarmacológicos que resultan muy efectivos, tenemos una buena fórmula para el éxito. Los excesivos montos de ansiedad en sus distintas formas o cuadros, no deberían ser algo que se sufra en silencio, no tenga miedo ni vergüenza de acercarse a los profesionales.
