Después de desastrosos gobiernos masistas, que comenzaron en 2006 y terminaron el pasado año –en dos periodos discontinuos–, principalmente la economía nacional quedó en ruinas. Prueba de ello es que la venta de gas al Brasil y la Argentina, principal fuente de ingresos del país, quedó reducida al mínimo nivel, por varios factores.
Particularmente porque el masismo en el poder no invirtió oportunamente para descubrir nuevos pozos gasíferos, por lo que, hace algunos años, ante la reducción de reservas gasíferas, Argentina dejó de comprarnos ese energético, además porque su producción de gas de Vaca Muerta no solo abastecerá al país vecino, sino que podrá exportarlo. Paradójicamente, mediante ductos de nuestro país, se prevé que Argentina lleve gas al Brasil.
También dicho problema tiene que ver con la falta de transparencia, al prevalecer la demagogia sobre una supuesta “nacionalización”, pues en realidad fue una adecuación de contratos sobre la explotación gasífera, lo que fue debatido oportunamente por expertos en el tema.
Ante la alarmante reducción de ingresos económicos por exportación de gas, los gobiernos masistas no adoptaron las medidas que eran necesarias, por lo que la crisis económica se agudizó y provocó inclusive que esa agrupación populista deje de gobernar.
Sin embargo, desde la opinión pública surgieron oportunamente propuestas para enfrentar tan delicada situación. Por ejemplo, se planteó apoyar al turismo, que para muchos países es muy importante fuente de recursos económicos. Pero esa actividad requiere de una serie de condiciones para brindar una estadía placentera a visitantes nacionales y extranjeros.
En nuestro caso, el nuevo gobierno ha comenzado por extender feriados con el objetivo de fomentar el turismo, pero surgen algunos cuestionamientos que deberían ser tomados en cuenta. El primero es que, en las actuales circunstancias de estrechez económica para la mayoría de la población, resulta oneroso hacer gastos al margen de necesidades indispensables, relacionadas con alimentación, salud o educación.
Además, varios caminos de interconexión no están en buenas condiciones, particularmente en época de lluvias. Pero el peligro mayor es que en cualquier momento surja el destructivo bloqueo de caminos, medida de presión preferida por las llamadas “organizaciones sociales” para conseguir objetivos no siempre aceptables. Y a pesar de que los bloqueos atentan contra el derecho al libre tránsito, al trabajo y otros del resto de la población, hasta ahora no hay manera de sancionar a sus promotores que, por otra parte, son cada vez más violentos.
En cuanto al transporte aéreo, sin que sea solucionado el problema del casi monopolio que ostenta BoA, ahora los viajeros expresan su preocupación por falta de vuelos a varias poblaciones y por la elevación de los precios de pasajes, lo que los hace inaccesibles en muchos casos.
Como se observa, para realmente apoyar al turismo, no basta con extender los feriados, sino aplicar medidas para solucionar problemas como los mencionados.
