Moscú cerró enero con la mayor acumulación de nieve en 203 años, según el observatorio de la Universidad Estatal Lomonósov (MSU).
El fenómeno, provocado por ciclones profundos, dejó acumulaciones de hasta 65 centímetros, superando las marcas desde 1956.
El director del centro, Mijaíl Lokoshchenko, confirmó que las temperaturas cayeron 1,5 grados por debajo de la norma de -6,2°C, lo que mantuvo el manto blanco sin deshielos, paralizando la rutina de 13 millones de habitantes.
El temporal obligó a decretar alerta naranja y movilizó a miles de operarios municipales para despejar vías clave y aeropuertos.
El caos vehicular en la Carretera de Circunvalación derivó en el uso masivo del Metro de Moscú, el tercer sistema más transitado del mundo.
Mientras en la capital surgían formaciones como la “Duna de Miusskaya”, otras regiones como la península de Kamchatka declaraban emergencia total, evidenciando un invierno extremo. (Agencias)
