La normativa de Bolivia, como la del resto del mundo, reconoce la importancia y los beneficios que tiene la educación en una persona y en la sociedad. Por ello implementar nuevas tecnologías o estrategias que faciliten el proceso de aprendizaje permite el desarrollo individual, incrementa habilidades y competencias de cada persona.
No obstante, en los últimos años, la llegada del Covid-19 tuvo un impacto significativo en nuestro sistema educativo, ya que el país se vio obligado a evolucionar de manera apresurada para brindar a los estudiantes métodos que le permitan continuar sus estudios desde su hogar. De este modo, fue indispensable aplicar un sistema educacional a través de la tecnología, que adoptó un papel importante.
En este contexto, la tecnología no se la consideraba tan necesaria para el aprendizaje. A pesar de ello, fue necesaria su implementación por causa del Covid-19, aunque en no fue eficaz dicha implementación, demostrando que Bolivia no estaba preparada para una era tecnológica. Y se pudo ver que existen varias tendencias tecnológicas en la educación, las cuales van desde la realidad virtual hasta la inteligencia artificial (Zubiaur, 2018).
En un mundo donde el desarrollo de las tecnologías se vuelve imprescindible en el diario vivir. En nuestro país, su evolución va “a paso de caracol”, es decir, Bolivia está varios escalones atrasada en inteligencia artificial (IA), pues se encuentra en el puesto 124 de 181 países evaluados en 2022 (La Opinión, 2023). Lo mismo sucede con la gamificación, ya que es otro término nuevo, que recientemente se está implementando en nuestro país (Tonconi, 2022).
Así, pues, por un lado, la IA puede ser aplicada en los colegios y universidades como un organizador, ya que los mismos manejan muchos datos académicos, operativos y personales. Es decir, la IA permite el uso de dispositivos y herramientas eficientes y actualizadas, como también, automatiza los procesos (Tatic, 2021).
Por otro lado, la IA puede ser implementada en los procesos educativos, ya que la misma es capaz de brindar asistencia personalizada dentro del proceso educativo, pero no puede ayudar a cada estudiante de manera particular (Jara & Ochoa, 2020). Aunque puede existir una forma de mejorar los niveles de aprendizaje, por medio de la combinación de la IA con la gamificación. Es decir, éste puede brindar mayores beneficios y avances en el proceso de aprendizaje individual, ya que, por un lado, pueden ser asesorados (IA) y, por el otro, pueden aprender divirtiéndose (gamificación).
De esta manera, la combinación de estas dos estrategias permite alcanzar los objetivos que se plantea la educación actual, según Ojeda (2017), y éstas son:
– incentivar el proceso de estructuración del pensamiento, de la imaginación creadora, las formas de expresión personal y de comunicación verbal y gráfica.
– Estimular hábitos de integración social, de convivencia grupal, de solidaridad y cooperación y de conservación del medio ambiente.
– Desarrollar la creatividad del individuo.
Por último, es necesario mencionar que llevar la educación hacia una transformación digital resulta complejo, aunque al mismo tiempo mucho más trascendental para las personas y la sociedad.
Como una transformación digital podría demandar una formación continua, las personas que tuvieron la oportunidad de recibir una educación a nivel superior, e incluso aquellas que alcanzaron un nivel de posgrado, tendrán la necesidad de actualización, como una exigencia permanente durante los 30 o 40 años que dure su vida profesional.
Sin embargo, siempre es importante recordar que la IA y la gamificación son solamente un par de herramientas. Dicho en otras palabras, no se debe permitir que reemplace nuestra propia creatividad y sensibilidad humana, en caso de la IA; y tampoco se puede permitir que nos deje aislados del entorno que nos rodea, en caso de la gamificación.
Por lo tanto, la IA y la gamificación son complementos de nuestras habilidades, es decir, son aliados que nos ayudan a alcanzar nuevas metas y desafíos, de forma divertida y personalizada.
